¿Qué dieta debo seguir si estoy dando el pecho a mi bebé?

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Si has decidido dar el pecho a tu bebé estarás interesada en saber cómo debe ser tu alimentación durante este periodo. Esto, normalmente, estará unido en muchos casos a los deseos de querer recuperarte físicamente tras el embarazo y el parto.

Lo que debes tener muy claro es que la cantidad y la calidad de la leche que le das a tu bebé va a estar muy relacionada con tu alimentación y que aunque por suerte la leche se va adaptando a las necesidades de cada bebé es importante hacer una dieta lo más adecuada posible, tanto por ti como por tu bebé.

¿Qué calorías debe tener mi dieta?

Cada mujer es distinta pero como regla general serán necesarias unas 500 calorías más que las mamás que no dan el pecho. Esto sí, es algo bastante genérico ya que las calorías de una dieta dependerán de muchos otros factores como la actividad física, el peso que tienes en ese momento, etc.

¿Y si quiero perder peso?

La mayoría de las mujeres pierden peso durante la lactancia materna. Generalmente se recupera el peso habitual previo al embarazo pasadas entre 6 y 12 meses. La producción de leche favorece la movilización de grasas acumuladas.

En cualquier caso, no tengas prisa por perder peso. Lo más saludable es que la pérdida de peso sea progresiva y nunca de forma brusca. De ser así podrías notar una disminución de producción de leche.

Si tienes sobrepeso u obesidad, consulta con tu médico antes de hacerla por tu cuenta. Así conseguirás hacerlo de forma efectiva y gradual sin afectar a la lactancia materna.

La regla de oro: una alimentación variada y equilibrada

Lo más importante de la dieta es que debes seguir es que ésta sea variada y equilibrada, es decir, que contenga hidratos de carbono, proteínas y grasas en todas las comidas, así como intentar que los alimentos que tomes sean variados para que entre todos te aporten todas las vitaminas y minerales que necesitáis.

En referencia a las grasas, procura optar por grasas “buenas”, como el aceite de oliva, los pescados como el salmón, las nueces, etc. Evita al máximo o al menos reduce todos los alimentos que contengan grasas saturadas, como la bollería y la mantequilla. Elige carnes magras y cocínalas sin la piel.

El agua, que no falte

Beber mucha agua es importante para mantener una buena producción de leche y evitar que te deshidrates. Tu cuerpo necesitará mayor cantidad de agua durante el tiempo que dure la lactancia materna dado que la mayor parte de la composición de la leche es agua. Tampoco es necesario que lleves un riguroso control del agua que tomas. Simplemente bebe cuando sientas sed y observa cualquier signo que te avise de que tu cuerpo necesita más agua, como una orina más oscura o una piel y mucosas más secas.

Vigila la cafeína y el alcohol

Es recomendable que minimices la cantidad de cafeína que ingieres a lo largo del día, sobre todo porque ésta pasa a la leche y tu bebé se puede mostrar algo irritado y nervioso.

Lo mismo ocurre con el alcohol. Éste penetra en la leche materna y podría dañar o irritar a tu bebé. Si quieres tomar una copa como algo excepcional intenta hacerlo al menos 2 horas antes de la siguiente toma para que al menos hayas metabolizado parte de ese alcohol y no pase apenas a la leche más materna. En cualquier cosa, lo ideal es que no tomes nada de alcohol.

¿Debo evitar algún alimento por su sabor?

La creencia popular de que ciertos alimentos como la col, la alcachofa, la cebolla, el ajo, los espárragos o el brócoli no deben tomarse durante el tiempo que dura la lactancia es falsa. Si bien es cierto que el sabor de la leche puede cambiar algo, el bebé debe acostumbrarse a los distintos sabores.

Otra cosa es que observes que tu bebé se muestra irritable o tenga muchos gases tras la ingesta de algunos alimentos. Si ese es el caso, no estaría de más que intentes no tomarlos o al menos no abuses de ellos.

 

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