Que canten los niños

Recuerdo a Ana con un par de años “componiendo” canciones – letra y música – a la vez que pegaba saltos en la cuna en sidecar, “No tengo amor, no tengo amor, tengo un caballo. No tengo amor, no tengo amor, compro un caballo”. Ignoro cual era su fuente de inspiración, pero lo pasábamos la mar de bien con la tontería – hasta que se rompió la cuna. Unos años más tarde, la pequeña, Lara, bailaba hip-hop al son de la banda sonora de The Big Time Rush como si no hubiera mañana. Por supuesto todo esto fue antes de que en el cole les enseñaran que no hay que salirse cuando se colorea y que para bailar y cantar hay que seguir unas reglas fijas que no se pueden romper sin el riesgo de que te digan que lo haces mal.

Las recuerdo también en las primeras funciones del cole. Sin vergüenza, sin sentido del ridículo. Disfrutando como nadie del espectáculo del que eran protagonistas.

Creo que el ser humano es creativo por naturaleza. Espontáneo, alegre, participativo. Y también creo que antes de empezar a hablar los niños ya saben lo que es la música. Sólo hay que dejarlos.

Hoy, como es fiesta, un post cortito para celebrar el puente. De estas cosas que te encuentras de repente por internet y que te arreglan el día y tal vez hasta el mes. Porque los niños son preciosos. Y molan más que los adultos.

Disfrutad del vídeo. Yo no puedo parar de verlo. Y de reírme. Monísimo (sin doble sentido).

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