Pronación dolorosa de codo

niño llorando
Acabé el día del corpus en urgencias. ¿Sabes de esa situación en que tu niño va de la mano y de repente da un tirón o se tropieza y tú le sujetas para que no se caiga? Bien, pues la próxima vez que lo haga deja que se caiga, es casi mejor.

La pronación dolorosa de codo es una lesión leve pero bastante aparatosa. Se produce sobre todo en preescolares y es típica de la situación que he descrito antes. Después del tirón el niño llora desconsoladamente, se agarra el brazo y deja de moverlo, manteniéndolo pegado al cuerpo. El susto es considerable, seguro que si alguna lo ha vivido lo sabe. Con el tirón un ligamento que rodea el radio en su extremo se sale de su sitio y queda atrapado, con lo que el antebrazo no se puede mover y duele. Como digo, un buen susto, sobre todo si el niño no habla, ya que al no saber identificar de dónde proviene el dolor, puede parecer que éste está focalizado en el hombro o la muñeca. Le tocas, le miras, le vuelves a tocar y nada, el nene que no deja de llorar pero sigue sin mover el brazo.

Como esta lesión no afecta al hueso es innecesario realizar una radiografía. La pronación dolorosa de codo se resuelve mediante una maniobra denominada reducción, que es sencilla y puede realizar casi cualquier pediatra, aunque eso sí, no te aconsejo que lo intentes tú, mejor deja que actúe un experto.

Si tienes suerte es posible que la cosa se arregle sola, en lo que se llama reducción espontánea. Eso sí, te expones a que te pase como a nosotros, que estando ya en Urgencias y mientras esperábamos a que el traumatólogo bajara del quirófano, Lara decidió que subirse a las mesas era más interesante que estar ahí, acurrucada en el regazo de mami y lamentándose por su suerte. Media hora después de llegar, informamos a los pediatras que parecía que la cosa se había arreglado por sí misma y que no hacía falta molestar al traumatólogo – si te ocurre esto, no te de vergüenza, según las pediatras que nos atendieron, es también de lo más común y el nene se ahorra una manipulación, que mucha gracia no debe hacer. Si no le ves nada, probablemente haya sucedido esto, ya que mientras el codo permanece pronado la palma de la mano queda hacia abajo (aunque como no te deja tocarle es posible que tampoco lo detectes bien).

Lo único malo de la pronación dolorosa de codo (además del nombre, que se las trae) es que generalmente suele repetirse. Para tratar de evitarlo no agarres a tu hijo de la muñeca, conducirle por la vida enganchado del antebrazo aparentemente es, en cuestiones estéticas al menos, menos respetuoso, pero su codo y los traumatólogos del mundo te lo agradecerán. Eso sí, tus riñones probablemente no. Todo tiene sus pros y sus contras.

Foto | Hapal

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