Ocho consejos para gestionar las comidas durante el curso escolar.

comida escolar

Con la vuelta al cole vuelven las rutinas, también a la hora de comer. Dependiendo de tus costumbres gestionar el asunto de las comidas durante el año escolar puede ser una tarea facilísima…o todo lo contrario. Si tus niños comen en casa probablemente lo tengas claro, pero si comen en el comedor escolar es posible que tengas que solucionar algún que otro problema. La mayor parte de los niños comen en comedores escolares, esto implica que hay una parte de su alimentación que escapa en cierto sentido a tu control. Si eres de las relajadas (y tus hijos son de los que “comen de todo”) lo llevarás bien. Si el tema “comidas” está entre tus caballos de batalla seguramente no tanto. Sobre todo si te estás estrenando en esto de la vuelta al cole.

Para quitarse el estrés si tus hijos comen en comedores escolares basta con seguir unos breves consejos.

Mira el menú. La mayoría de los colegios publican el menú del mediodía mensualmente, si no lo hacen deberían. Si el tuyo es de estos últimos propón que lo hagan en la siguiente reunión de padres.

Sigue las recomendaciones para las cenas. Muchos coles aportan también una tabla con recomendaciones para las cenas que aseguran una alimentación sana y variada. Si no te quieres comer mucho la cabeza, vienen bastante bien.

– Por supuesto, sé flexible. Si a tu hijo no le gusta la trucha, no le des trucha por mucho que lo recomienden los nutricionistas de tu colegio. Se puede sustituir por cualquier otro pescado azul. Tranquilamente.

– Recuerda siempre que los niños, sobre todo si son pequeños, se autorregulan bastante bien. Esto quiere decir que si les ofreces variedad de alimentos sanos comerán de forma sana y equilibrada de forma casi instintiva. Es posible que no lo hagan a diario, pero si llevas una tabla semanal o quincenal te darás cuenta de que tal vez el miércoles comieron mucha pasta, pero el jueves comieron mucha ensalada. Los niños, cuanto más pequeños mejor, saben escuchar bastante bien a su cuerpo (mejor que los adultos) y sólo es cuestión de ofrecer alimentos ricos y no interferir demasiado con chuches.

Habla con tus hijos. Todo lo que puedas. Este consejo, que es útil en todas las áreas de la vida, es imprescindible para gestionar bien las comidas escolares. En los comedores escolares no hay atención personalizada, muchos niños comen a la vez y los cuidadores no pueden estar pendientes de cada uno de ellos de forma individual. Y en algunos casos es mejor. Hablar con los hijos sobre cómo se desarrollan las comidas te quitará muchos problemas, tanto de forma inmediata como para el futuro.

Habla con los responsables del colegio. Si detectas un problema, por ejemplo, que tu hijo te informa de que vomita todos los días o de que no le dejan repetir, habla con los responsables. En algunos comedores escolares las normas son muy rígidas. Recuerda dos cosas: jamás se debe obligar a un niños a comer y si vas amablemente a mantener una charla educada los problemas se solucionan de forma más sencilla.

Sé firme. La educación no está reñida con la asertividad. Si tu hijo tiene problemas en el comedor sé firme cuando hables con el colegio. La responsabilidad de la salud de tu hijo es tuya y siempre se puede llegar a algún acuerdo que, sin alterar demasiado las rutinas del comedor, no perjudique a tu hijo.

– Para terminar recuerda siempre: la comida, además de una necesidad, puede ser un placer. La relación con la comida se cimenta en la educación durante la infancia y persiste a lo largo de toda la vida. Procura que las comidas no sean una guerra, tampoco en el cole.

Foto | Anotherlunch

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