Mi hijo no quiere comer

frutas

 

Llega el verano y una de las preocupaciones más frecuentes de las madres se multiplica ¿por mil? Con el calor el apetito disminuye mucho y en el caso de los niños puede parecernos alarmante (aunque la mayor parte de las veces no lo es). El típico “mi niño no me come” es un clásico de todos los veranos y, si bien hay que estar atenta, lo mejor es tomárselo con calma. Hoy os dejamos unos consejos para sobrellevar la falta de apetito estival de los peques de la casa.

1. Si tu bebé es un lactante y está empezando con la alimentación complementaria es muy probable que durante el verano rechace los sólidos con mayor ahínco. Esto no suele ser ningún problema, principalmente en bebés de pecho, la edad a la que se introduce la alimentación complementaria es orientativa. Si tu bebé toma teta no necesita ni que suplementes con agua mientras tome el pecho a demanda. Casi ningún bebé rechaza el pecho, ni siquiera en verano, así que las mamás lactantes estáis de enhorabuena. Si tu bebé toma bibe consulta con tu médico sobre la necesidad de aportar agua u otros líquidos extra, sobre todo en días de más calor.

2. Aumenta la oferta de frutas y ensaladas y evita las comidas muy calientes. Durante el verano nadie quiere comerse un cocido, tu hijo tampoco.

3. Los alimentos poco procesados “entran” mejor y también se digieren mejor en esta época del año. No se trata de que te hagas crudivegana, pero sí de que reduzcas los guisos, no son necesarios y nadie se los va a comer. Gazpachos, ensaladillas, pescado a la plancha…, la dieta mediterránea está llena de opciones para llevar una alimentación equilibrada.

4. Si el niño ya no toma pecho recuerda ofrecer agua de forma habitual. Los niños pequeños no identifican bien la sed y mucho más preocupante  que la falta de apetito es la deshidratación.

5. Mejor una fruta que un zumo. Las frutas con alto contenido en agua, como la sandía, son buenísimas en esta época. Aportan vitaminas, azúcares e hidratación. El contenido en azúcar de los zumos es muy alto y disminuirá aún más el apetito del niño.

6. Por supuesto nada de refrescos. Los refrescos azucarados no alimentan, sólo aportan calorías vacías y ni siquiera refrescan.

7. Procura ofrecer pequeñas cantidades de comida de forma frecuente. Como decimos en el punto 3 no es necesario estar cocinando constantemente, basta con que los tentempiés sean sanos.

8. ¿Has probado los smoothies? Son “batidos” caseros de frutas y verduras variadas, estilo gazpacho pero a gusto del consumidor. Están de moda, alimentan y es una manera estupenda de comer sin que parezca que estás comiendo.

 

Perder un poco el apetito durante el verano es normal también en niños. Tomárselo con calma y sin demasiada preocupación es la mejor receta para llevar estos meses de inapetencia. Aún así, si el problema persiste, consulta con tu médico. La homeopatía es una opción para el abordaje de algunos trastornos alimentarios, por lo que no dudes en acudir a tu pediatra en caso de necesidad.

Foto | Michael Stern

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