No mires en google

Dicho así y en la época en la que vivimos decir «no mires en google» parece bastante fuera de lugar. La información es imprescindible para poder tomar decisiones, pero la verdad es que, a veces, las madres, nos pasamos de sobreinformadas y la infoxicación, como se conoce al concepto de tener mucha información a veces contradictoria, genera más incertidumbre que otra cosa.

El niño tiene fiebre y le salen unos granos. Nos vamos a google y ¿qué pasa? Las enfermedades benignas, que son las más habituales, suelen pasar desapercibidas, también por los buscadores, porque en realidad ¿a quién le interesa una varicela? El niño se pone malo y nos vamos a google y ¡zas! todo lo que encontramos es horrible, dramático, como poco nos topamos con alguna de las peores complicaciones de una enfermedad banal. Y nos angustiamos, como es normal.

El cerebro es una cosa curiosa. Procesa mucho más rápidamente las situaciones de peligro que las situaciones amables. Esto, que es una adaptación buenísima para la supervivencia en la naturaleza – es bueno estar atento por si viene un depredador -, no lo es tanto cuando hay demasiados datos y sobre todo, cuando el peligro es «difuso». La imaginación vuela. Y la angustia no nos deja reaccionar bien, además de que es mala para la salud.

Internet es inmenso y hay de todo, así que, a veces, mirar en la red sólo nos trae más quebraderos de cabeza.

Si tu niño se pone malo y no sabes lo que tiene lo mejor es ir al médico. En la inmensa mayoría de los casos no será nada – en serio, cuando un pediatra dice aquello de «es un virus» es mucho más que probable que sea un virus -, y cuando es, es el médico el mejor capacitado para ponerle remedio. Casi siempre un médico te deja mucho más tranquila que un buscador. Así que, webs «serias» aparte, lo mejor es no mirar mucho en google.

Foto | Andrew Imanaka

 

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