Mindfull eating, o cómo las emociones en torno a la comida influyen en nuestra salud

mindfull eating

Comer no es sólo un acto fisiológico que nos permite seguir con vida, comer es también un hecho social y emocional que habla de cómo somos o de cómo nos sentimos y nuestra relación con la comida tiene mucho que ver no sólo con nuestra salud física, sino también con nuestro estado de ánimo. ¿Quién no se ha pegado un atracón de helado alguna vez porque la dejó un novio o dejó de comer porque se enamoró perdidamente de una chica? Los seres humanos no sólo comemos por hambre, comemos para celebrar cumpleaños o fiestas, comemos porque estamos tristes o aburridos y también comemos para aliviar la ansiedad y el estrés.

Algunos trastornos alimentarios pueden estar relacionados con una mala relación con la comida, un hábito que se adquiere durante la infancia y que tiene mucho que ver con la forma en que nuestros padres se relacionan a su vez con la comida y la forma en que se relacionan con nosotros a la hora de comer. Las madres tenemos miedo de que nuestros hijos no coman, es probablemente un miedo ancestral, provocado por todas las épocas de grandes carencias que el ser humano ha padecido a lo largo de toda su historia. Pero el “cómetelo todo” no tiene sentido en un mundo en el que el problema ha llegado a ser la obesidad infantil, mucho más que la desnutrición de otras etapas.

Los niños de ahora comen demasiado. O comen demasiado mal. La abundancia de dulces, grasas y comida preparada engorda. Y los niños lo acusan.

Las dietas, también las infantiles, suelen estar centradas en el conteo de calorías y en general provocan a su vez mucho estrés, por lo que la mayoría de la gente acaba abadonándolas al poco tiempo. Intentar que un niño haga dieta es toda una odisea, aunque si el problema de sobrepeso es grande tal vez no quede más remedio para evitar males mayores futuros.

Sin embargo, una nueva corriente de nutricionistas y psicólogos comienzan ahora a fomentar otro abordaje a esto de la obesidad infantil y las dietas:. el mindfull eating, o lo que vendría a ser un “comer de forma consciente o enfocada” que se centra menos en pesar alimentos y más en escuchar lo que nos dice nuestro cuerpo cuando estamos comiendo o necesitamos comer, es decir, en atender la parte emocional o psicológica de nuestra relación con la comida.

¿Por qué comes? ¿Cómo te sientes antes de comer o cuando estás comiendo? ¿Qué sientes después? Son preguntas sencillas que podemos hacernos y también podemos hacer a nuestros hijos si presentan un problema de relación con la comida que está provocando un aumento o una disminución de peso. El mindfull eating según los expertos se centra sobre todo en afrontar el problema desde un punto de vista más positivo que negativo, haciendo que nos centremos en por qué comemos y cuándo. Un truco: el hambre se desarrolla despacio, mientras que la necesidad de comer por motivos emocionales aparece de forma repentina, asociada a una situación o un sentimiento.

Psicología aparte, escuchar a nuestros hijos cuando expresan hambre no sólo puede ayudarnos a lidiar con los problemas de alimentación sino que además es una buena excusa para conocerlos mejor y comunicarnos con ellos, cubriendo así esa parte de socialización que también la comida tiene.

Recuerda además que la homeopatía puede ayudarte a tratar los trastornos alimentarios, principalmente aquellos relacionados con el estrés o la ansiedad también y si quién los padece es tu hijo. Consulta con un profesional de la salud formado en homeopatía (pon el link al directorio médico).

Comer es un placer, enseñar a los hijos a disfrutarlo plenamente es la mejor manera de inculcarles buenos hábitos alimentarios.

Foto | Insides Unspoken

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