Miedo a la oscuridad

sueño

Deja un cordero, un potro, o incluso un cachorro de perro en medio de la nada de noche y observa lo que ocurre. Los animales diurnos se meten en sus madrigueras o se agrupan cuando llega la noche. El frío, la oscuridad, la falta de visión, los depredadores…la noche activa en los animales una serie de mecanismos que inducen comportamientos destinados a minimizar el peligro. El sistema es muy simple, el estrés se reduce cuando mamá cebra comprueba que su cría anda cerca y protegida por el grupo y la cría reduce su estrés cuando se pega a su madre y se deja proteger. La naturaleza selecciona aquellos animales cuyas caracterísiticas o comportamientos los ayudan a sobrevivir para más tarde reproducirse, ese es el simple truco de la evolución.

Con estrés la gente no duerme. El estrés es una de las principales causas de insomnio y trastornos del sueño: pesadillas, terrores nocturnos, sonambulismo, somniloquia, incluso los eccemas se ven agravados por el estrés. Lo primero que tiene que suceder para que un organismo se rinda al sueño es que se relaje, porque durante el sueño cualquier cosa puede pasar.

Relajarse o agotarse. No se puede vivir sin dormir. Cuando un animal sufre deprivación de sueño – hay algo que le impide dormir – durante mucho tiempo, finalmente cae rendido. O muere. No hay más caminos.

Los humanos adultos somos capaces de desarrollar mecanismos conscientes para relajarnos y rebajar el estrés a la hora de dormir: contar ovejitas, contarse cuentos, pensar cosas agradables, dejar una luz encendida, acurrucarnos al lado de nuestra pareja…y aún así un porcentaje alto de la población adulta occidental tiene dificultades para conciliar el sueño, requiere de técnicas sofisticadas de relajación e incluso necesita medicarse. El estrés es el mal.

Y todo esto, que es una simpleza, es lo que no se entiende cuando se aplican métodos conductistas Cry It Out para “enseñar” a dormir a los niños. Su propio nombre ya lo dice. Un bebé, solo en medio de la nada de su cuna y de su cuarto en mitad de la noche, es un bebé estresado. Un bebé estresado al que se le obliga a conciliar el sueño en unas condiciones para las que la selección natural no le preparó. Contra todos sus instintos. Y su comportamiento sólo responde a esos mecanismos que la naturaleza le regaló para protegerse. Y llora. Hasta que se agota. Fin de la historia.

Así de fácil. Sin términos técnicos ni nada. No es miedo a la oscuridad, es simple supervivencia.

Los besos de medianoche ahuyentan a los fantasmas.

Foto | kekka

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1 Comentario

  1. maría berrozpe 7 octubre 2011

    Es una pena que a algo tan simple le pongan nombre de patología y se pasen la vida diseñando métodos ridículos y dañinos para “curarla”

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