Medicina a la carta en pediatría. Los padres exigentes.

padresexigentes

Como dice La mamá pediatra, y siendo honesta a mí no me queda más remedio que aceptar barco, en muchas ocasiones somos los propios “pacientes” (un término que no me gusta, sobre todo referido a pediatría y obstetricia) los que exigimos a los médicos medidas que no se ajustan a la evidencia científica. Jarabes para la tos, antibióticos, placas de rayos X…muchas veces somos nosotros mismos, los padres, los que ante la enfermedad de nuestro hijo pedimos, suplicamos o incluso exigimos de mala manera “que hagan algo”.

Entiendo que los pediatras, en este caso, han de ser los encargados de hacer un poco de pedagogía. Por algo son los profesionales. Aunque también entiendo que en determinadas circunstancias no haya tiempo (y a veces ni siquiera ganas) de enfrentarse a unos padres la mayor parte de las veces desesperados, desinformados y en ocasiones incluso maleducados (aunque la falta de sueño no ayuda mucho a los buenos modos).

Hace unos días leí un estudio en el que se aseguraba que el efecto placebo hace efecto incluso cuando los sujetos a estudio saben claramente que lo que están tomando no es un medicamento, sino eso, un placebo. Aseguraban los investigadores que el acto mismo de tomarse la pastillita era en sí suficiente para mejorar los síntomas de la enfermedad, que en este caso era concretamente Síndrome de Intestino Irritable – una patología relacionada con el mal manejo del estrés – y que mejoraba, según el estudio, incluso más con el placebo que con el medicamento específico.

Es un curioso efecto el placebo que en este caso nos viene a decir que muchas veces lo que necesita el paciente es, entre otras posibles cosas, que le hagan un poco de caso.

Entiendo que muchas veces en Urgencias o en un centro de atención primaria saturadísimo no hay forma humana de hacer pedagogía, ni caso y que en muchos casos, tampoco va a ser suficiente. Cuando la gente está muy nerviosa (y unos padres con falta de sueño y un hijo mocoso deberían estar en el primer puesto en la definición de “nervioso” de la RAE) ya les puedes decir misa, que lo más probable es que si no les das nada se les quede la sensación de que “pasas”.

Por mi parte repetir que los medicamentos para la tos y los mocos que anuncian en la tele, son eso, medicamentos, y que por tanto no son inocuos. Cuando un pediatra no te los receta es porque está poniendo en la balanza riesgo frente a beneficio y las cuentas no salen. Exactamente lo mismo para las radiografías. Los rayos X deben usarse sólo en caso de necesidad.

Argumentaba Amalia, con motivo de las inducciones de partos por culpa del cheque bebé, que esto es lo que ocurre también en obstetricia. Y aunque me reservo otro post para comentar el asunto, no quería dejarlo así. Si un pediatra agotado hace una placa innecesaria, o receta un mucolítico ineficaz, el riesgo es mínimo, pero ¿cuántos pediatras operarían de una apendicitis inexistente a un niño porque sus padres se ponen pesados? ¿cuántos lo harían porque “al fin y al cabo si no lo hago yo se buscarán otro médico”? La analogía es totalmente válida y como digo, me reservo otro post para seguir comentando el asunto.

Para que todo el mundo reflexione.

Foto | hdaniel

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4 Comentarios

  1. Hola Irene,

    Muy interesante también la entrada de hoy. Ciertamente la medicina cada vez es más a la carta. Te aseguro que en muchos momentos y con determinadas personas hay batallas que es mejor darlas por perdidas desde el principio, lamentablemente. Con los años uno aprende a identificar el paciente que no se va a ir contento sin una receta a pesar de que les expliques por activa y por pasiva que no es necesario….Te aseguro que me he llevado más de una reclamación por este asunto en concreto con familias con las que “he perdido el tiempo” dando explicaciones y contestando miles de cuestiones.A veces uno se plantea si el desgaste que eso supone vale la pena…
    El problema es que puestos a pedir, la gente pide. Y pide sin ponderar los riesgos tanto un mucolítico, como una cesárea. Aunque para ti y para mí el saco no es el mismo, para muchas personas sí. Te lo aseguro. Y más “si pagan”.
    Un saludo

  2. Juan 4 enero 2011

    Es un tema complejo. Desde mi punto de vista se sustenta en 3 pilares:

    1) los médicos tenemos buena parte de la culpa porque desde hace mucho tiempo ha habido tendencia a recetar por cualquier síntoma, esté indicado o no.
    2)Tampoco ha sido poca la influencia mediática con las continuas promociones de antitusivos, colirios, laxantes, colirios, etc.
    3) Y por otro lado, hay poca paciencia para aceptar los tiempos de evolución natural de los procesos que afectan a los peques, en su gran mayoría banales y que no requerirían tanto fármaco. Igualmente el predominio ideas erradas que llevan a mitificar medicamentos, concretamente antibióticos, a los que se atribuyen propiedades cuasi milagrosas ante cualquier fiebre.

    Por estas fechas mi consulta (como casi todas) está a tope. Tenemos “oficialmente” 6 minutos para ver a cada niño y en muchos casos he “gastado o perdido” más tiempo intentando explicar por qué no recetaría ciertas cosas. Siento que es un tiempo perdido porque después de estar 20 ó 30 minutos razonando, no consigues nada y acabas haciendo la receta.
    Mucha gente cree que no quiero recetar “por ahorrarle dinero a la seguridad social”, cuando no se dan cuenta que es por ahorrarle dinero a ellos mismos y por no sobre-medicar a un niño o, peor aún, a un bebé.

    Otro tema es lo del “pediatra particular”. No voy a generalizar, pero el que “le corresponde a mi pueblo” creo que es un poco exagerado. Me vienen los niños de su consulta con el papelito de la lista de medicamentos: antibiótico, antihistamínico, mucolítico por un catarro, por ejemplo. Los padres se fían a ciegas porque lo han pagado, ya sólo por eso merece más confianza que lo que diga yo. Pero eso sí, que las recetas corran a cargo de la seguridad social y que conste en el ordenador como que yo he mandado esa traya por tan poca cosa.

    En fin, perdona que me haya extendido y mezclado un poco las cosas, pero a veces a uno solo le quedan estas tribunas para desahogarse un poco. Saludos y feliz año.

  3. Author
    Irene Garcia 4 enero 2011

    Anécdota: estaba Lara ingresada por una fiebre sin foco que apareció quince días después de superar una sepsis tardía por Streptococo B. Con antibióticos intravenosos por si acaso, claro. Cada dos dósis había que cambiarle la vía y tal. La fiebre no remitía y la pediatra suspendió el antibiótico. Yo suspirando de alivio. Algunos de mis parientes tremendamente cabreados, con la pediatra y conmigo xD (malamadre xDDD).

    Anécdota 2: el día 1 en Urgencias había una pareja con una niña de unos cuatro o cinco meses que “no hacía caca desde ayer”. Sería de chiste si no fuera porque Urgencias estaba hasta arriba de niños vomitando y tosiendo como endemoniados, el servicio bajo mínimos y el servicio de limpieza brillando por su ausencia. Yo misma estuve a punto de irme, me quedé más que nada para poder darle a mis parientes con el papelito del “diagnóstico: virus” en las narices y que me dejaran de dar la plasta con el antibiótico (no ha surtido efecto, todo hay que decirlo y siguen dándome la plasta).

    No soy lo suficientemente vieja como para saber cómo fué la presión de la industria durante los años 70 en temas como el antibiótico, pero sí como para saber cuánto antibiótico tomé yo, que era una de esas niñas que se cogen anginas cada dos por tres. Litros y litros de Kefloridina (estaba buena, por lo menos).

    Ahora son los mucolíticos, los antitusivos, los medicamentos para abrir el apetito, la plaga de niños con THAD, los niños que no duermen … imagino que en breve sacarán algo para los niños desobedientes, los que no quieren jugar con las construcciones y esos a los que sólo les van los puzzles. La cosa está en crear nuevas expectativas y generar de paso nuevos targets. La salud se ha convertido en un tema de consumo.

    Más cosas que pasan. Antes vivíamos en casa hasta los cinco años. Cuando entrábamos en el cole teníamos el sistema inmune más o menos funcionando. Ahora mandamos a los niños a la guarde con cuatro meses. Que así se inmunizan, dicen, como si inmunizarse contra el catarro fuera posible xD.

    Y más, antes te ponías malo y te quedabas con mamá una semana, diez días, lo que hiciera falta. Ahora ya no es que hayamos perdido un poco la capacidad de sufrir (que creo que también) sino que es inviable que la gente falte una semana a trabajar porque el niño se ha cogido el séptimo catarro del año. Conclusión, los niños hasta las orejas de paracetamol y tosiendo como locos en los colegios. Resultado, a los tres días toda la clase mala, incluyendo al profesor.

    O sea, al final todo es una bola enorme que no se puede parar. Cuando lo que se necesita para curarse de una gripe es tiempo y cariñitos, también para los papis, que no sabéis las ojeras que tengo xDDD. Pero es que eso no lo podemos comprar, no sé si me explico.

    Lo de las cesáreas es un poco distinto, Amalia, porque aunque tú puedas poner a la gente exigente en el mismo saco, insisto, no es lo mismo recetar un mucolítico puntualmente a un nano mocoso (por mucho que a su hígado no le vaya a hacer gracia) que intervenir tan a saco en el nacimiento. Entre otras cosas porque al fin y al cabo una gripe es un proceso patológico y todo tendrá sus pros y sus contras, pero el nacimiento es un proceso fisiológico, y las consecuencias de intervenir así no se pueden ni calcular a largo plazo, no tiene nada que ver, pero ya intentaré hacer otro post.

    Gracias a los dos. Está bien que los expertos te den la razón, jeje.

  4. Maribel 5 enero 2011

    Hola,

    Solo quería apuntar que como madre, yo agradezco a los pediatras que se toman el tiempo para escuchar lo que tengo que decir sobre los sintomas. Si que vale que el pediatra nos escuche y nos explique! Yo no me voy contenta con un antibiótico, sino con una explicación de lo que le ocurre a mi hija y de cual va a ser el proceso, por lo menos de una manera orientativa.

    Explicar a los padres no es perder el tiempo, es intentar informar de cosas que desconocemos, y esa desinformación o mala información, hace que las presiones externas (tienen que mandarle un antiobiotico, tu dile al medico…), te hagan sentir aun mas inseguridad.

    Menos mal que hay pediatras que escuchan y explican!!!

    Saludos,

    Maribel

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