Los vuelos sin niños de Ryanair

niños en avión

La noticia, que corrió por la red el viernes pasado, sorprendió a muchos y también agradó a otros tantos resultó ser una inocentada – el día de los inocentes se celebra el 1 de abril en el mundo anglosajón – pero no tenía porqué. Ryanair afirmaba que a partir de octubre ofrecería vuelos libres de niños debido a la demanda existente detectada a través de una encuesta. Finalmente era una broma (o tal vez hayan reculado), pero era bastante creíble.

Vuelos sin niños, restaurantes sin niños, bodas sin niños, hoteles en los que se permiten animales domésticos pero no niños…una de las «facultades» del ser humano consiste en olvidarse del pasado muy rápidamente. Yo creo que es porque ser niño es muy estresante y el cortisol se carga convenientemente algunas neuronas en el hipocampo, que es dónde se controla la memoria. Bendito cortisol neurotóxico, gracias a él ya no nos acordamos del primer día de colegio.

Probablemente tú ya casi no recuerdes aquellos vestidos de nido de abeja y calcetines calados, los pantalones de vestir y las camisitas de batista con las que tu madre te vestía cada vez que había un evento, cumpleaños de tus amiguitos incluídos, y que provocaban que se pasara la tarde persiguiéndote para que no te ensuciaras, no te rompieras la ropa y no se te desataran los lazos. Infernal ¿no?

¿Los niños molestan? Seguramente sólo en la medida en que te fallen los recuerdos. El ocio ha cambiado mucho, como dice el dicho «antes todo esto era campo». De jugar en la calle o en el patio del abuelo con toda la caterva de primos y vecinos los niños han pasado a jugar en casa con la Nintendo. La infancia cada vez dura menos y es menos infantil.

Los niños molestan. Se mueven, corren, exploran, miran, tocan y sobre todo preguntan, que eso incomoda mucho. Pero es que eso es lo que hacíamos todos. Algunos científicos defienden que una de las características del ser humano es la neotenia. Las personas mantenemos rasgos infantiles en la edad adulta, no sólo rasgos físicos sino también psicológicos, relacionados con el juego y la curiosidad. El juego, la curiosidad infantil, ha sido un factor clave en el desarrollo de la civilización. Sin curiosidad no hay ciencia, sin ciencia no hay inventos.

Cada vez que sale una de estas noticias me indigno, aunque sean broma. En este mundo en el que tanto se vanaglorian algunos de luchar por la igualdad sigue existiendo una dicotomía fea, adulto contra niño, como si los niños no fueran seres humanos de pleno derecho. Y es que este «adulto contra niño» que hemos interiorizado es la base de una educación violenta, que impone en lugar de enseñar, que dispone en lugar de acompañar.

La cuestión para los padres (y vecinos) no está en que pretendamos que los niños dejen de ser niños mediante técnicas represivas y muchas veces agresivas, sino en entender que un niño no puede estar sentado en un restaurante durante dos horas. Y nada más.

Los niños molestan y hay días o momentos en que pueden parecer pequeños salvajes. Pero acuérdate de que tú, probablemente, jugabas a tirarte piedras con los de la calle de enfrente. En mi caso eran piñas, las niñas somos menos brutas. Ahora sólo pueden lanzar pájaros contra cerdos en una aplicación para el móvil. Eso cuando les dejas el móvil, que es carísimo. ¿Hay un niño trotando en tu boda? Pues no lo mires demasiado mal, es más que probable que dentro de unos años ese niño sea el tuyo. Es muy probable que hace unos años ese niño fueras tú.

Y en cuanto a los aviones, pues tal vez la opción sería ofrecer vuelos adaptados a familias con niños. Tampoco es tan dificil enseñar a la azafata a hacer animalitos con globos, digo yo.

La triste realidad es que parece que este mundo cada vez está menos hecho para niños. Pero sin niños no habrá mundo. Tendremos que hacérnoslo mirar.

Foto | Ma1974

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2 Comentarios

  1. soc mare 6 abril 2011

    Es cierto que parece que los niños molestan, y molestan yo creo hasta a aquellos que tienen los suyos en casa.. hace un par de semanas fui a tomar un café a un restaurante, eramos ocho adultos y ocho niños, la cara de los camareros al pasar para acomodarnos era todo un poema…

  2. MERCEDES 6 abril 2011

    Dicen las malas lenguas, que desde que la ley antitabaco ha entrado en vigor, muchos hosteleros temen los domingos, cuando los bares, que ahora huelen a cocina y no a humo, se llenan de niños con padres.
    Y claro efectivamente,los niños molestan hasta que son de uno…
    Sin embargo, como madre, si mi hija está en un restaurante más de dos horas,procuro irme, simplemente para que mi hija esté a gusto…
    Con respecto a los aviones, o trenes, o viajes en transporte colectivo, es casi imposible que los niños no terminen moviéndose etc… Y para que se porten bien sólo hay que seguir viajando, si no ¿cómo aprenderán?
    Atinas con la reflexión, Irene

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