Los excesos alimentarios en Navidad. Nueve consejos para gestionarlos con niños.

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Llega la Navidad, con sabor a mazapán…Si hasta los villancicos tradicionales hacen alusión a las comilonas navideñas ya nos podemos imaginar que más de uno en estas fiestas se “pasa” ligeramente con la comida. La Navidad es la época de reunirse alrededor de una mesa, compartir cenas opíparas y comer y comer y comer, casi sin parar. Del cordero a los turrones, todo está rico, pero hay que ir con cuidado, sobre todo con los niños.

Los dulces navideños son una tentación, principalmente para los más pequeños. Pero las chucherías siguen siendo poco aconsejables también en estas fechas, aunque se recomienda levantar un poco la mano, más que nada para evitar dramas y porque ellos también tienen derecho. Pero eso sí, hay que ir con cuidado.

Hoy os queremos dejar unos consejos sobre la “gestión” de las golosinas en Navidad. Del cordero no os preocupéis, las indigestiones por cordero sólo ocurren en adultos.

1. No compres demasiado. Parece una obviedad, pero casi todos cometemos el error de comprar y comprar enormes cantidades de polvorones que luego hay que comerse. Calcula si vas a tener muchas visitas y si no, compra poco. O casi nada. Reconócelo, si a nadie le gustan las bolitas de coco ¿para qué comprarlas?
2. No prepares bandejas por anticipado. Poner tres polvorones y cortar un trozo de turrón puede hacerse en un minuto si se necesita y así se evita tener una bandeja llena de tentaciones siempre en la mesa de la cocina.
3. No dejes las bandejas a la vista, ni las golosinas a su alcance. Los niños también son humanos y a veces no se pueden resistir.
4. Cuidado con los frutos secos. Los frutos secos suelen ser duros y pueden ser aspirados por niños muy pequeños, un episodio bastante peligroso que requiere salir corriendo a urgencias. Se recomienda no dar frutos secos a menores de tres o cuatro años, o incluso más. La misma recomendación es válida también para los caramelos que regalan en las cabalgatas. Si tu niño es pequeño simplemente dí no.
5. Turrones, mazapanes y polvorones también llevan frutos secos. Además del riesgo de aspiración o atragantamiento los niños muy pequeños pueden desarrollar alergias bastante peligrosas. Evítalos todo lo posible.
6. Si vais a hacer muchas visitas a casas donde se ofrecen muchos dulces informa a tus familiares o amigos de que no quieres que tus hijos coman demasiado. Ser amable pero firme es lo mejor.
7. Intenta que las chuches sólo aparezcan después de las comidas. Si el niño ha comido suficiente puré – y cordero – probablemente tenga un hueco para un poco de turrón de chocolate, pero no para toda la tableta.
8. No usarlas como premio ni como castigo. No sólo en Navidad. Premiar o castigar con la comida no es una buena idea para fomentar hábitos alimentarios saludables.
9. Negociar de antemano. La negociación, aunque a muchos de nosotros no nos lo parezca, es una buena herramienta para gestionar casi cualquier cosa.

Recuerda que las chuches no son sanas, pero están buenas y ¡es Navidad!, lo que quiere decir que tampoco hay que agobiarse mucho. Si tus hijos son muy dados a los polvorones, vigila porque a nadie le gusta ponerse malito, pero no te estreses demasiado: tienes todo el año para inculcarles hábitos alimentarios correctos. Recuerda además que la homeopatía es eficaz para el tratamiento de indigestiones y otras molestias provocadas por los excesos navideños, como ardores gástricos. No es muy probable que un niño se indigeste – ellos son listos – pero ¿qué me dices de ti mismo?

Foto | chanelcoco872

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