Los beneficios de los juegos colaborativos

juego colaborativo

 

Al ser humano le encanta jugar y sobre todo jugar con otros. El juego es una de las principales herramientas de socialización y el ser humano es social, necesita establecer vínculos no sólo por una cuestión de supervivencia, sino para vivir feliz y saludable. Aprender a relacionarse con otros es una tarea que probablemente dure toda la vida, aunque las bases de la socialización se establecen en la infancia. Aprender a relacionarse con otros es, por tanto, vital y aprender jugando, es, además de lo más efectivo, la forma más divertida de hacerlo.

Jugar en grupo se convierte así no sólo en un pasatiempo, sino también en una necesidad básica para que los niños se desarrollen plenamente y puedan convertirse en adultos felices y sanos, con relaciones sanas que protejan su salud, tanto emocional como física y que les permitan crecer como personas y sacar al máximo todo su potencial.

Sin embargo la mayoría de los juegos en grupo suelen ser competitivos, con gente que gana y gente que pierde. Aunque la competición puede ser necesaria en algunos casos, enseñar a nuestros hijos a colaborar a la larga resulta más efectivo para la vida futura. Nuestra especie necesita establecer vínculos de colaboración con los miembros del grupo, de la colaboración nació la caza de los grandes mamíferos durante la prehistoria, algo imposible de realizar sin la capacidad del ser humano para colaborar.

Fomentar el juego colaborativo permite desarrollar habilidades como la capacidad de liderazgo, la planificación de las tareas, las habilidades comunicativas, la paciencia, la capacidad de ceder y por supuesto todas las habilidades relacionadas con la resolución de conflictos, que se producen siempre cuando varias personas trabajan juntas. Todo este tipo de habilidades serán imprescindibles en la vida futura de los niños.

Aunque encontrar juegos colaborativos no es fácil – los niños siempre acaban jugando al fútbol -, inventárselos tampoco es imposible. Construir una cabaña o jugar a la caza del tesoro, inventar aventuras de detectives – en las que tú puedes ir poniendo las pistas – o simplemente dejar volar la imaginación, son juegos que, sobre todo en verano, sirven para fomentar todas estas aptitudes que serán importantes para que nuestros hijos sean adultos felices.

Foto | SanShot

 

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