La epidemia de autismo

TGD

La clasificación de enfermedades psiquiátricas varía cada cierto tiempo, adaptándose a las normas sociales. Así, si hace unos años la homosexualidad era considerada una enfermedad mental es bastante probable que con el tiempo lo que se considere enfermedad mental sea la homofobia. Diagnosticar enfermedades mentales es difícil, precisamente porque el ser humano presenta un amplio rango de variación en sus comportamientos y no es sencillo poner los límites que diferencien lo normal dentro de un orden de lo patológico. Comunmente alguien está enfermo cuando sus características le impiden llevar una vida normal en sociedad, pero también creo que esta sociedad cada vez es más “invivible” y que por ello es normal que las enfermedades psiquiátricas aumenten.

Leo en Público que según unos investigadores existen montones y montones de niños con Trastorno General del Desarrollo que no han sido diagnosticados, hasta alcanzar la increíble cifra del 2.6%, según estos mismos investigadores. La escalofriante cifra se habría conseguido al evaluar a los niños en las clases de educación Primaria. El Trastorno General del Desarrollo o TGD es el nombre que la Sociedad Americana de Psiquiatría asigna al autismo y otras patologías relacionadas, como síndrome de Asperger o Síndrome de Rett.

La incidencia de los trastornos del espectro autista para los países occidentales se cifra en un 0.75%, al menos hasta la publicación de este estudio, realizado en Corea del Norte y que según su autora es extrapolable a cualquier población occidental. El estudio se ha publicado en la revista American Journal of Psychiatry y su principal diferencia es que incluye niños que se adaptan mal al entorno escolar, tanto en el área de aprendizaje como en el área de las relaciones sociales.

Según los expertos consultados por Público los trastornos del espectro autista son tan variados que comprenden niños con problemas de desarrollo del lenguaje, niños con retraso mental, niños con dificultades para relacionarse, niños superdotados, niños despistados…Y aquí es donde a mí ya me chirría del todo la cosa.

Los niños son el futuro y sin embargo la sociedad no se adapta a ellos. Desde que nacen les pedimos que se adapten a horarios de adultos, rutinas de adultos y entornos de adultos. Jornadas escolares de 10 horas desde las 16 semanas, competencia con sus pares por la atención de un adulto en guarderías saturadas, exigencias a la hora de controlar esfínteres, métodos para que se duerman solos, canguros los fines de semana, deberes, exámenes, extraescolares, competiciones deportivas, egos paternos y campamentos escolares en verano. Los niños tienen que ser listos, simpáticos, atléticos, generosos, cariñosos, extravertidos y saber dibujar, tocar el piano y hablar japonés. Tienen que estar sentados cuando queremos y jugar cuando llega el recreo. Callarse cuando decimos y hablar cuando preguntamos. Y tienen que estar siempre alegres.

No dudo que haya niños autistas, igual que no dudo que los haya especialmente hiperactivos, con dificultades de concentración, depresivos, que duermen mal, que comen poco o incluso niños que de mayores van a desarrollar patologías mentales graves, que lamentablemente les impedirán vivir en sociedad, ya que todas estas cosas tienen un fuerte componente genético. No dudo de que los diagnósticos precoces sean necesarios y útiles. Pero tampoco dudo de que esta sociedad es cada vez menos apta para niños. Y así nos irá. Porque los genes no lo determinan todo, de hecho determinan casi nada y el ambiente es fundamental.

Desde aquí pido disculptas si alguien se siente afectado por este post. Durante mucho tiempo he pensado que mi hija, Lara, tenía problemas con el desarrollo del lenguaje (aún a ratos sigo pensándolo, aunque la evaluación psicológica dice que no) que podría clasificarse dentro de los trastornos del espectro autista (los niños prematuros tienen más riesgo de padecer todas estas patologías). He pasado por el tema de los trastornos del desarrollo cual avestruz, escondiendo la cabeza y esperando a que no pasara nada (también es verdad que sabía que sobre los dos años y medio Lara tendría su correspondiente evaluación psicológica). Es un tema que no controlo, pero, sinceramente, estas epidemias de niños autistas, hiperactivos y con problemas psicológicos desde la cuna me escaman. Principalmente porque lo peor que puedes hacerle a un niño es etiquetarlo desde el año y medio.

Os dejo la Hipótesis del Cazador y el Granjero en un post de Mireia Long, para seguir reflexionando. Y otra reflexión. Hace unos años leí por ahí que Silicon Valley estaba probablemente lleno de personas afectadas de síndrome de Asperger y ahí están, desarrollando software para toda la humanidad.

Cualquier matización, aportación o regañina serán bienvenidas. Pero casi un 3% de la población es una epidemia.

Foto | apdk

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7 Comentarios

  1. Madres Cabreadas 31 mayo 2011

    Me ha encantado. Enhorabuena.

  2. Fabiola 31 mayo 2011

    Personalmente me asustan mas los tipos de padres que encuentro por ahi, miro a los niños y veo a sus padres. Trato de ser firme con mis hijos pero en lo que realmente importa, para mi es mas importante que ellos sepan que los amo firmemente, apesar de los malos momentos que tuvimos que pasar juntos. Me hago un tiempo para sentarme a ver tv con ellos, los traigo a mi cama a dormir cuando lo noto desmotivado o distante, le pido perdon, juego con ellos, mucho contacto fisico, muuucho tiempo juntos, besos, abrazos, el amor todo lo puede. En mis 27 años me sirvio mucho mas el amor que cualkier carrera o negocio.

  3. Cristina 31 mayo 2011

    Me ha gustado mucho esta entrada, no puedo estar más de acuerdo. Por un lado, si realmente hay tantos niños enfermos, es una epidemia y yo no veo una alerta médica como ocurrió con la Gripe A. Si es así, bien poco le importan los niños a nadie.
    Por otro lado, si realmente no están enfermos sino que sencillamente no se pueden adaptar al ritmo que espera la sociedad de ellos, habrá que parar a pensar lo que estamos haciendo mal, ¿no?
    Por último, añado otra reflexión que a veces me asalta cuando veo a mi hijo (claro prototipo de cazador) jugando en el parque, rodeado de niños tranquilos y, a veces, demasiado sumisos. ¿No es más preocupante que haya tantos críos que no se atreven a rechistar? O no se atreven, o saben que no sirve para nada. Eso sí que es un problema serio. En clase sus profes estarán encantados, y nadie los diagnosticará de nada. Porque se adaptan al sistema. Pero cuando sean mayores y un buen día se den cuenta de todo lo que han tragado, les dará un patatús. Tal vez les dé por acampar en la Puerta del Sol a liarla parda…
    No eduquemos a los indignados del futuro, respetemos sus deseos y su rebeldía desde pequeños.

  4. Mónica 31 mayo 2011

    Hola!
    Estoy de acuerdo en lo que dices pero hasta cierto punto… La clasificación desde luego es inexacta y demasiado genérica pero como yo la entiendo no quiere decir que cualquier niño con alguna dificultad del tipo que mencionas entre en esa clasificación…
    Lo comento básicamente porque por desgracia si que hay niños autistas, que nacen así… Y la detección precoz siempre es importante, y en estos casos más aún de cara a poder darle lo que realmente necesita para poder desarrollarse de la mejor manera posible en su futuro.

  5. Nacho Torras 31 mayo 2011

    Muy bonita tu carta, si señora. Y no te falta razón cuando dices que cada vez esta sociedad es peor para los niños, pero no por ello menos equivocado en cuanto a tus comentarios sobre el autismo. Que no es una enfermedad, sino un transtorno neurobiologico de origen genetico en el que poco o nada influye el medio ambiente ya que es de nacimiento. Igual que otros muchos trastornos.
    Me alegro a pesar de todo de que no dudes, a pesar de tu desconocimiento sobre el tema de que hay niños autistas, ya es algo. El espectro de trastornos del autismo se caracterizan por graves déficits del desarrollo, permanente y profundo. Afecta a la la socialización, la comunicación, imaginación, planificación, reciprocidad emocional y conductas repetitivas o inusuales. Y un 1% de la poblacion lo padece.

  6. Author
    Irene Garcia 3 junio 2011

    Hola, Nacho. Lamento que mis reflexiones te hayan ofendido. Agradezco la puntualización, probablemente en un lenguaje técnico no sea lo mismo enfermedad que trastorno.

    Un par de aclaraciones. Una enfermedad (patología o trastorno) congénito (que se nace con él) no tiene porqué ser genético. Por ejemplo las retinopatías del prematuro no son genéticas pero sí congénitas. O las cataratas producidas porque la madre contrajo rubeola durante el embarazo, son congénitas (se nace con ellas) pero no son genéticas. Existe una gran diferencia entre genético (que está determinado por los genes) y congénito (que puede estarlo o no).

    Más cosas. Existen enfermedades genéticas y congénitas totalmente influídas por el medio ambiente. Por ejemplo, el caso más estudiado es la fenilcetonuria. Los niños con fenilcetonuria tienen una (o varias) mutación que afecta a una única enzima implicada en el metabolismo de la fenilalanina. La fenilcetonuria causa retraso mental pues los productos del catabolismo de la fenilalanina son neurotóxicos, desmielinizan los azones neuronales. El pronóstico depende sobre todo del medio ambiente. Un niño con fenilcetonuria siempre será un niño con fenilcetonuria (su genotipo siempre será el mismo), pero si elimina la fenilalanina de su dieta su pronóstico será mucho mejor, su retraso mental (el fenotipo, lo que se ve de la traducción de los genes) será menor.

    El trastorno general del desarrollo es una enfermedad poligénica (a diferencia de la fenilcetonuria que sólo implica a un gen) afecta a varios genes, alguna pista hay, pero de momento se desconocen todos los genes implicados en este trastorno. Y por supuesto está influída por el medio ambiente. Si el TGD no estuviera influído por el medio la prevalencia entre niños y niñas sería la misma (puesto que no es un trastorno asociado a los cromosomas sexuales) y esto no es así. El TGD afecta más a los niños, se piensa que esto es porque la testosterona actúa como un factor ambiental endógeno que modula la expresión de los genes afectados. Si el TGD no estuviera influído por el medio ambiente la prevalencia en niños prematuros (que es mayor que para niños nacidos a término, indicando que el estrés biológico que se produce al nacer de forma inmadura es un factor ambiental exógeno) no se habría reducido al aplicar en las UCIN el método madre canguro, que reduce el estrés del bebé.

    Como digo, no hay casi nada en este mundo que siendo genético no esté modulado por el medio. Las enfermedades genéticas no moduladas por el medio suelen ser monogénicas y autosómicas dominantes o asociadas al cromosoma X. Como la Corea de Hunttington o el daltonismo. Asegurar que un trastorno poligénico (del que además se desconocen los genes implicados) no está modulado por el medio ambiente es arriesgar un montón.

    Por lo demás, creo que estamos de acuerdo. El peligro que entraña empezar a clasificar todo como trastorno general del desarrollo es (además de que se etiqueta a un niño de una forma bastante grave) que los recursos se dispersan y los realmente afectados por este trastorno perciben menos. Lo que no beneficia a nadie.

    Saludos

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