¿Hacemos pompas de jabón?

pompas de jabón

¿Quién no ha pasado una tarde haciendo pompas de jabón? Las pompas de jabón son bonitas, frágiles, livianas, brillan con todos los colores del arcoiris y son una preciosa metáfora de la belleza, efímeras. Aunque sobre todo son divertidas, o al menos tienen algo que cautiva a casi todo el mundo. Te devuelven a la infancia. Y ahora que tienes niños cualquier excusa es buena, para volver a la infancia y para pasarse una tarde haciendo pompas de jabón.

Lo que pasa es que los tiempos cambian. Y ya eres mayor. Así que no te conformas con un cacharrito de esos que venden en los puestos de las ferias o en los chinos. Son baratos y las pompas salen bien, pero…se acaban enseguida.

Pues hoy os traemos buenas noticias. Ha llegado internet y con ella un montón de páginas webs donde no sólo te enseñan a fabricar tu propia fórmula para pompas, sino que además te explican cómo hacerlas gigantes. Hacer pompas espectaculares puede salvarte más de una tarde con los peques, porque además lo mejor es hacerlas cuando el tiempo está húmedo, medio lluvioso, esos días en los que no apetece nada bajarse a la playa porque ya sabes que a los cinco minutos te vas a tener que volver a casa con todos los bártulos.

¿Y cómo? Lo primero es la fórmula mágica. Para preparar pompas de jabón hay que reducir la tensión superficial del agua, por eso se añade el jabón, un tensioactivo. Las recetas buenas llevan tres partes (vasos) de agua y una parte (vaso) de jabón líquido, el de fregar los platos de toda la vida es el mejor. La proporción es importante, pero…aquí va el truco: para que el mejunje funcione es mejor hacerlo la noche de antes, remover despacio para que no salga espuma y dejar reposar en un lugar húmedo y sin polvo. Si lo haces con agua destilada, mejor. El agua destilada la puedes conseguir en las farmacias, en algunos supermercados o en el depósito de agua de la secadora (ésta es una buena forma de reutlizarla).

¿Quieres que tus pompas aguanten aún más? Añade media parte (medio vaso) de glicerina (también de venta en farmacias) o media parte de azúcar glas o en polvo. Incluso sirve el gel fijador para el pelo.

¡Y ya está! Las pompas pueden hacerse con una sencilla pajita, un bolígrafo o cualquier ingenio que tenga forma de círculo o al menos cerrada: dos cuerdas atadas a dos varas, una raqueta de tenis sin cuerdas o incluso una percha metálica convenientemente doblada. Es fácil. Facilísimo.

Ya sólo queda salir al patio o a la calle y jugar a ver quién hace la pompa más grande. Y quién es capaz de fotografiarla.

¿Probamos?

Foto | Jeff Kubina

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