Cómo fomentar el pensamiento crítico en niños

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Una de las cosas más importantes – y que no suelen enseñar en el cole -, que puede aprender nuestro hijo es a pensar de forma crítica. El pensamiento crítico, que permite el análisis de las situaciones y ayuda a gestionar una respuesta consciente y menos impulsiva, es fundamental para moverse en este mundo, sobre todo porque es lo que más te protege del engaño y del abuso. Ninguno de nosotros queremos que nuestros hijos sean “borregos” y enseñarlos a pensar es una parte fundamental de la educación, mucho más necesaria que aprenderse los afluentes del Tajo. El pensamiento crítico es lo que nos convierte en seres humanos y fomentarlo en niños garantiza que aprendan a pensar bien para la edad adulta.

El pensamiento crítico permite analizar la realidad, o mejor dicho, las realidades, entendiendo la subjetividad de los hechos. Las mentes analíticas son más resolutivas y se enfrentan a los problemas de una forma que suele ser más práctica y a la larga más eficaz, además de que son menos susceptibles de que “les coman el coco” y de sufrir cualquier tipo de manipulación.

Para fomentar el pensamiento crítico en nuestros hijos lo primero es que lo desarrollemos nosotros. Conocer el mundo en el que vivimos es importante para saber manejarnos en él, leer, informarse, “no creerse nada” a priori.., el pensamiento crítico es lo contrario del pensamiento mágico, que, por otro lado, no hay que rechazar porque permite la creatividad y la innovación.

Conversar con los hijos de una manera honesta es fundamental para que puedan tener una visión objetiva de la realidad. Sin chantajes, sin tabúes…, la comunicación no violenta es una de las mejores herramientas para ayudar a tus hijos a aprender a pensar y a relacionarse con el mundo.

Con los más pequeños se empieza clasificando. Establecer categorías y relaciones entre ellas es una de las bases del pensamiento crítico y se puede fomentar desde muy pequeños.

Y después, plantear situaciones desde varios puntos de vista, enfrentarlos a distintas formas de percibir el mundo, dialogar, debatir y jugar a juegos de “esgrima mental”. Preguntarles “Tú qué harías? yo haría esto”, es una buena forma de que nuestros hijos piensen por sí mismos. Para esto, usar series o películas de televisión, libros o canciones que nos colocan en lugares en los que no hemos estado puede ser muy útil  a la hora de fomentar que nuestros hijos piensen. Al fin y al cabo, somos animales que pensamos y a pensar también se aprende en la infancia.

Foto | plindberg

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