Estoy malito y no puedo ir al cole

no quiero ir al cole

A todos nos llega ese día en que nuestro pequeñín nos informa con cara compungida de que está malito y no puede ir al cole. La falta de conciliación provoca que estas cuestiones se conviertan en más de un quebradero de cabeza para alguno, la naturalidad con la que se manda a los niños al cole con la botella de Dalsy en la mochila y las instrucciones para la enfermera por si acaso, a veces hasta asusta, hasta el punto de que las madres que pueden permitirse no enviar a sus hijos al colegio cuando están constipados o tienen un poco de fiebre llegan a ser sospechosas de absentismo escolar. Se llega a fomentar un estereotipo de “niño sufrido” que no se pierde clases aunque tenga un gripazo e incluso a veces se exige que se informen de las tareas escolares pendientes para hacer por la tarde ¿Te acuerdas de cuando tú estabas malo y te quedabas en casa? Pues ahora, en muchas ocasiones, no podemos ni permitirnos ese lujo. Y a veces hasta dudamos de ellos.

Cuando un niño está enfermo no debería ir al colegio. No sólo por su propia salud, sino también por la de los demás. En una clase hay niños más fuertes y niños con sistemas inmunes menos desarrollados, que en cuanto se constipan aquello deriva en bronquitis o neumonía y que se ponen enfermos de verdad. Los niños con gripes, catarros, conjuntivitis, diarreas o cualquier otra patología de origen infeccioso deberían poder quedarse en casa y descansar. Y proteger a sus compañeros del contagio.

Un niño que se queja de dolor de cabeza raramente está fingiendo. Los dolores de cabeza pueden estar provocados por muchas cosas, pero revisar los horarios de sueño, el estrés y la dieta suele ser útil para mejorarlos. Además, si tu hijo se queja frecuentemente de dolores de cabeza conviene una visita al oftalmólogo.

Una de las frases más comunes en niños pequeños a las ocho de la mañana es el típico “me duele la tripa”. Si tu hijo padece dolor de tripa frecuente conviene retirar bebidas gaseosas y otros alimentos que produzcan flatulencias, el dolor de tripa suele estar producido por los gases, pero ¡ojo! también por el estrés. Cuando un niño se queja frecuentemente de dolor de barriga es bueno intentar averiguar si hay algo en el cole – o fuera de él – que le está incomodando. Muchas veces los problemas con los compañeros empiezan manifestándose con dolores de tripa habituales.

La homeopatía es una aliada en el tratamiento de las patologías infantiles más comunes: gripes, catarros, gastroenteritis…Consulta con tu médico sobre los medicamentos homeopáticos que tu peque puede tomar para mejorar de sus trastornos. Y, sobre todo, dale muchos mimos. Con los mimos todo se cura antes.

 

Foto | footloosiety

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