Eso no se hace, eso no se dice, eso no se toca

“Si no rompen cosas no aprenden que las cosas se rompen”

Tengo algún amigo que suelta perlas como éstas cuando se refiere a los niños, sin ser él padre ni nada de eso. Una frase que resume toda una filosofía sobre el modelo de educación/crianza de la infancia y que comparto, no sólo por lo que significa literalmente, sino por todo lo que tiene detrás.

Definir y diferenciar lo importante de lo que no lo es es fundamental para llevarlo más o menos bien cuando tienes niños. Cuando un vaso se rompe lo importante es no cortarnos, no lo que cuesta el vaso o recoger los cristales. En 24 horas con un niño hay millones de cosas que pueden salir mal: que las costuras de los calcetines molesten, que no nos guste la camiseta que toca hoy, que se derrame la leche, que no nos queramos poner el abrigo, que ahora que vamos a salir nos entran ganas de ir al baño, que no nos de tiempo a saltar en el charco…a todo esto aún no han llegado las nueve de la mañana.

Tener hijos es agotador por varios motivos. El primero es que tienen mucha más energía que tú, asúmelo y te irá bastante mejor. El segundo, aunque parezca de perogrullo, es que son personas, no sólo es que tienen cierto criterio con respecto a muchas cosas y sobre todo a ellos mismos, es que de verdad aunque tú tengas frío quizás ellos no. El tercero es que están aprendiendo.

Los niños no son adultos pero sobre todo no son tú. Armarse de paciencia es el consejo que dan todos los expertos, pero creedme, lo he intentado y no funciona. La paciencia se acaba, a algunos antes, a mí enseguida.

En mi opinión de madre de dos terremotos, calurosos monos escaladores de piel hipersensible y lengua larga es mucho mejor tener imaginación. Y ser el más rápido al oeste del Mississippi. ¿No quieres esta camiseta? No pasa nada, tenemos esta otra que es tu favorita (a veces los favoritos cambian, así que el consejo no siempre funciona). Pero sobre todo lo que hay que tener es comprensión.

Igual que tú no razonas cuando estás cansado/estresado/nervioso/preocupado/hasta-el-moño a tus hijos les sucede igual. Cuanto más nervioso pongas a un niño durante el desayuno ,metiéndole prisa para que se tome la leche más fácil será que acabe derramándola, es mejor levantarle cinco minutos antes o darle un batido en brick con pajita. Y comprender que puede estar cansado/estresado/nervioso/preocupado/hasta-el-moño de la maestra, la hermana, el campamento y Luisito que no hace más que perderle los basurilla.

Los niños son personas y como tales tienen problemas. Sus problemas son tan importantes para ellos como para ti los tuyos. Y llevar el abrigo en la mano e informar de que si cambia de opinión y tiene frío puede pedírtelo es mucho mejor que insistir con paciencia doscientas veces para que se lo ponga. Total, una pulmonía no va a darle. Las pulmonías las producen los virus, no el frío.

Los niños además aprenden de la experiencia. Y si cuando rompen un vaso te preocupas más por el vaso que de que no se corten aprenderán que el vaso es más importante. Y lo que es peor, te lo dirán.

Y si un día te ganan, pues te ganan. Lo importante es no desesperar.

1 Comentario

  1. maria jesus 24 julio 2012

    Me encanta el artículo de hoy, quizás porque es algo que todos sabemos, quizás porque es necesario que nos lo recuerden de vez en cuando. Gracias por estar ahí.

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