¿Es mi hijo hiperactivo?

Crazy Child with Painted Face

Es frecuente escuchar a padres comentarios como: “No deja de moverse en la silla, tarda una eternidad en hacer los deberes, se distrae por tonterías”…”Creo que es hiperactivo”. No todos estos niños son hiperactivos y con déficit de atención. Ser demasiado activo es una situación muy corriente que solo nos dice que existe un exceso de movimiento, algo muy diferente de ser hiperactivo.

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH ) es la patología mental más frecuente entre la población infantil. Se caracteriza por elevados niveles de inatención, hiperactividad e impulsividad.

¿Cómo se reconoce a un niño hiperactivo?

Para diagnosticar si un niño tiene o no TDAH es necesaria la intervención de un profesional (pediatra, neurólogo o psiquiatra infantil). La verdadera hiperactividad, exige un diagnóstico neurológico, psicológico y escolar y por tanto una intervención en todos los ámbitos donde el niño vive y se desarrolla diariamente.

La detección en casa y en el colegio se logra observando si estamos ante un niño que le cuesta permanecer quieto, no es capaz de centrarse en las tareas que requieren más atención, responde impulsivamente, tiene bajos resultados académicos, se identifica una desproporción entre el esfuerzo que realiza y lo que logra, es olvidadizo en las actividades diarias, habla excesivamente, interrumpe conversaciones…

Muchas veces tenemos en casa un niño sobreactivo (no hiperactivo), es decir, con exceso de movimiento pero que con una adecuada contención es capaz de controlarse. La enseñanza del autocontrol en nuestros hijos debe ser un objetivo de los primeros años de vida. De ahí que niños con falta de hábitos y de ritmos estables de vida pasen por hiperactivos cuando en realidad son fruto de una escasa atención a sus necesidades educativas y afectivas.

¿Cómo se trata?

Una vez que hay un diagnóstico médico de que el niño padece TDAH, el tratamiento debe ser multidisciplinar: psicológico, académico y farmacológico.

La terapia psicológica se dirige al niño y a sus padres, a los que se ofrecen pautas para el manejo conductual de la situación. El niño necesita ciertas adaptaciones en el colegio y algunos niños también reciben medicación, fármacos estimulantes que elevan los niveles de alerta y de actividad del sistema nervioso central.

El TDAH suele remitir en la edad adulta, ya que hay una maduración de esas estructuras cerebrales que habían causado el problema. En los adultos, el TDAH se manifiesta en forma de impulsividad, depresión, ansiedad y dificultades para manejar la propia vida.

Consejos si tu hijo es hiperactivo

  • · Controla aquellos estímulos que puedan irritar a tu hijo: programas de TV violentos, juegos muy activos, dieta con exceso de dulces…
  • · Utiliza órdenes claras, cortas, valorando con refuerzos personales los esfuerzos realizado por tu hijo por mínimos que estos sean.
  • · Educar un niño inquieto, irritable y energético requiere tiempo y cualquier objetivo hay que planteárselo con paciencia, prudencia y constancia.
  • · Evita dar demasiada atención a sus conductas negativas y responde de forma adecuada cuando aparezcan conductas o reacciones positivas.

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