El mes de los niños perdidos

Cute Little Girl in Pink Dances on the Beach during the Kite Fes

La playa es relajante, dicen. Excepto si vas con niños. No sólo por toda la infraestructura necesaria. Que si sombrilla, que si cubo-pala-rastrillo-estrella-pececillo, que si colchoneta con forma de orca asesina, crema solar, algo para comer, mucha agua, que no se te olvide una gorra de respuesto que siempre se le moja, camisetas, bañadores de segunda puesta, ¡oh, no¡ olvidamos el pañal…

Es que no falla. Todos los años la misma escena. Señora corriendo de acá para allá llamando con angustia a alguien, que al final siempre resulta ser un niño. ¿Mujeres desesperadas? Ja, ve a una playa en agosto y allí encontrarás más de una diaria. La playa es un lugar ideal para que los niños se pierdan. Un espacio abierto, mucha gente, en la playa todos los niños parecen iguales. Ellos se despistan y tú también.

Por mucho ojo que le pongas si no te ha ocurrido nunca es posible que te ocurra. Algunos truquillos tontos que a lo largo de estos años no me han evitado algún que otro susto, afortunadamente cortito.

– si el niño es suficientemente mayor y sabe ir a casa, en el momento en que se pierda no te ofusques y busca primero ahí. Es posible que se haya ido incluso adrede (y no miro a nadie). Y suficientemente mayor puede querer decir tres o cuatro años, según el niño. Si sois dos, que mamá corra a casa mientras papá sigue con las pesquisas. O que se acerque un vecino. Muchas veces funciona.
– en cuanto que sea posible es conveniente que el niño sepa su dirección completa
– si entiende lo necesario puedes explicarle a dónde acudir en caso de que se despiste. Las torres del socorrista son un buen punto de encuentro porque son altas y las localizan bien. El motivo principal por el que los niños se pierden en la playa es que se desorientan buscando la sombrilla.
– en la playa todos los niños son iguales. Ponle a tus hijos camisetas y bañadores llamativos, no te importe que no sean «bonitos». Recuerda además que los niños han de ir protegidos del sol con ropa, todo lo que sea posible.
– ponle a tu hijo una identificación. Las chapas no me gustan, son metálicas y van colgadas al cuello, pero puedes coser las típicas etiquetas en las camisetas y existen tiendas especializadas en pulseras para identificar bebés.
– sigue siempre esta premisa: las probabilidades de que un nño se pierda son inversamente proporcionales a la cantidad de gente que hay vigilándolo Si estás sola te despistas menos, si vas con gente te confías.

Ayer precisamente se me perdió Lara, fueron unos segundos. Otras dos madres y yo la vigilábamos y de repente ¡zas¡ ¿Dónde está Lara? Lara estaba con su padre en la orilla. Con Ana hace años nos pasó una cosa parecida, aunque estuvo desaparecida unos 15 minutos, el tiempo que tardó mi suegro en volver con ella de dónde se la hubiera llevado sin avisar. Si vas con más gente no te de corte decirlo: si te llevas al niño y no me avisas, lo que te haga después va a ser muy, pero que muy doloroso.

Por supuesto si ves a un niño desorientado, deténle. Al menos que no se aleje más.

Y dicho esto, a disfrutar. No se pierden tantísimo, aunque a tí te lo parezca cuando aterrizas en una playa con overbooking.

Foto | mikebaird

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