El control de esfínteres

O de cuándo tu precioso bebé será capaz de informarte de que se hace pis justo después de que le pongas el forro polar, el abrigo, la bufanda y los guantes y te queden exactamente cinco minutos para llegar a una cita importantísima a veinte paradas de metro de tu casa.

El control de esfínteres no es más que la adquisición de una habilidad compleja y por tanto, y como todo, hito en la vida de tu pequeño, es un proceso madurativo, largo, lento y delicado, por lo que el consejo principal es tener paciencia, mucha paciencia.

Como todos los procesos de maduración, el control de esfínteres también depende de muchos factores; genéticos, fisiológicos, neurólogicos y también psicológicos. Así, es común que en las parejas en las que uno de los progenitores “mojó la cama” hasta los seis años, alguno de los hijos (en concreto alrededor de un 40%) no sea capaz de levantarse seco hasta que empieza la primaria. Es también muy común que niños que llevaban largo tiempo pidiendo el pis de repente dejen de controlarlo si han tenido un hermanito, han cambiado de casa o han empezado el nuevo cole. Y es que como todos los procesos madurativos, la adquisición del control de esfínteres no es lineal, las regresiones o retrocesos son normales y no sirve de nada fijarse en el vecinito o tratar de obligar al niño a no necesitar muda en septiembre, porque empieza en Educación Infantil.

Como pauta general, teniendo en cuenta que nuestro hijo es único e intransferible y que las comparaciones son odiosas, el control de esfínteres diurno se adquiere entre los dos años y medio y los tres, a veces antes, a veces después, mientras que mojar la cama a los cinco años no se debe considerar anormal.

Y como digo, es un proceso largo y complicado, que no sucede de la noche a la mañana. El control de esfínteres comienza cuando el bebé, más o menos hacia el año y medio, empieza a notar que se ha hecho pis o caca. La siguiente fase es más compleja, ya que el niño tiene que aprender a identificar la sensación de hacerse pis o hacerse caca antes de que esto suceda. A continuación, si su maduración neurológica y fisiológica lo permite sucederá tan ansiado control, literalmente, es decir: será capaz de aguantarse.

Obviamente esto no sirve de mucho si el niño no está capacitado para comunicar la necesidad a sus padres o cuidadores, o sea, el control de esfínteres solamente se adquiere cuando el pequeño ha alcanzado una etapa en su desarrollo que le permite comunicarse de manera eficaz. Aunque no hace falta que haga frases subordinadas, un “mamá, pis” vale.

Finalmente y aunque te parezca mentira tu pequeño gran héroe será capaz de identificar que se hace pis o caca, aguantarse hasta llegar al baño más cercano, quitarse el cinturón, desabrocharse el botón, bajarse el pantalón y la ropa interior y hasta limpiarse (casi) bien después de terminar. Y sólo te habrá costado unos cinco años de arduos entrenamientos. Algunos superdotados son incluso capaces de lavarse las manos al final, sin que se lo recuerde nadie, aunque obviamente son casos difíciles de encontrar.

Y si te parece que no es heróico es porque ya no te acuerdas de cuando te tocó a tí. Si tu hijo ya no necesita pañales, celébralo como se merece, además de un ahorro, es un gran hito.

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