Diez ideas para las tardes de invierno

que hacemos

Aunque jugar al aire libre es recomendable también en invierno, la realidad es que hay días que hace tanto frío que lo que apetece es quedarse en casa, calentito y con una buena taza de chocolate y churros. Sin embargo, los que tenemos niños sabemos que, por mucho que a nosotros nos apetezca estar tranquilos disfrutando de la calefacción y viendo la tele o leyendo un libro, los niños no pueden estarse quietos mucho rato y las tardes de invierno pueden hacerse muy, muy largas. Peleas entre hermanos por el mando de la tele, alguna que otra trastada como vaciarte el paquete de harina por toda la casa…, cuando un niño se aburre de estar encerrado puede pasar cualquier cosa. Cuando los que se aburren son dos, el “peligro” se multiplica por mil: dos cabecitas juntas enredando y maquinando pueden ser un gran problema.

Si eres de las que prefiere quedarse en casa, hay un montón de cosas que hacer también dentro del hogar que estimulan el desarrollo de los niños y los mantienen entretenidos. Hoy te queremos dejar otras opciones para pasar las tardes más frías tranquila y en casa.

1. Hacer una fiesta-merienda. Tomar chocolate caliente puede ser algo muy pacífico o convertirse en toda una fiesta. Hazlo a lo grande: preparad una mesa bonita, con los platos buenos, vestíos elegantes e invitad a todos los peluches. A los más peques les encantará. Si te animas, podéis hasta hacer una tarta.
2. Juegos de mesa. Cada vez son más los juegos de mesa para los más pequeños, algunos de ellos ya existían en nuestra época, pero otros son nuevos y muy originales. ¿Te acuerdas de lo divertido que era jugar al tragabolas? Pues sigue siéndolo, de verdad. También sigue haciendo el mismo ruido. Y sigue siendo genial.
3. Juegos de cartas. Con los juegos de naipes pasa un poco lo mismo, actualmente se han sofisticado mucho y son mucho más divertidos. ¿Recuerdas el “chúpate dos”? Pues ahora se llama UNO, mola mucho más, ya que puedes jugar diez partidas sin casi enterarte y reírte un montón viendo cómo conspiran contra ti. Eso hará que las pierdas todas injustamente, pero puedes sobreactuar mucho cuando te dejen ganar.
4. Monta un espectáculo. Disfrazarse y escenificar cualquier cuento es mucho más divertido si participa mamá y también para ella. Aunque es posible que pases media tarde dibujando las entradas y preparando el guión y luego no dé ni tiempo, no importa, lo fundamental es reírse.
5. Salta en la cama. Vale, no saltes mucho, pero salta. ¿Te atreves a dar volteretas o a hacer el pino?
6. Baila con el hula-hop. No es tan fácil, ¿eh? Eso sí, descubrir que con 40 años aún puedes seguir bailándolo – por supuesto, mucho peor que tu hija – es un subidón de autoestima importante.
7. Haz manualidades. Si eres de las mañosas puedes inventártelas tú. Hay un montón de páginas en Internet con ideas para decorar dibujos, hacer lámparas de lava. Disfruta de la purpurina, pues se quedará contigo para siempre.
8. Juegos de ciencia. Ahora puedes quitarte todos los traumas de tu infancia porque nunca te regalaron el Quimicefa. La cantidad de juegos científicos se ha multiplicado por diez mil. Y son todos estupendos.
9. Pintar, pintar, pintar sin parar. El papel, la cara, el pelo…Cuidado con las paredes.
10. Déjales hacer lo que quieran. Y sorpréndete.

Para disfrutar de las tardes de invierno con los niños, lo mejor es volver a comportarse como un niño.

Foto | allthecolor

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