Diagnóstico: virus

gripe

Lara tiene un virus, probablemente el de la gripe, aunque mientras no se complique la cosa da un poco igual ya que el tratamiento es el mismo: mucho líquido, antitérmicos, mimos y aprovechar que aún toma teta. Y a aguantar el tirón.

Comentaba el otro día la mamá pediatra en su blog que muchos padres exigen medicina a la carta, hablaba concretamente de pedir placas o medicinas para los mocos. Es cierto, cuando llevamos tres días sin dormir porque el bebé no pega ojo con las toses y las flemas las visitas al médico se convierten casi en una peregrinación buscando un milagro. Hace años en cuanto que tenías la garganta un poco roja te recetaban antibióticos. Ahora muchos padres se quejan o se mofan cuando, de vuelta del pediatra, comentan el diagnóstico: un virus, otro más, lo que trae como consecuencia que el tratamiento es, literalmente, ajo y agua.

Fue a finales de los años 20 cuando Alexander Fleming descubrió que algunos de sus cultivos bacterianos contaminados por un hongo habían dejado de crecer. Empezó así una de las grandes revoluciones de la ciencia médica, la de los antibióticos. Los antibióticos son sustancias químicas, generalmente producidas por algún organismo vivo que sirven para impedir el crecimiento de ciertas bacterias. En la selección natural si eres un hongo y una bacteria ocupa tu espacio te deja sin nutrientes, así que es mejor cargársela. Los antibióticos son una ventaja adaptativa de ciertas especies que controlan así sus nichos ecológicos, de forma que la competencia por el alimento y la energía se reduzca.

Pero los virus no son bacterias.

Los virus no son organismos vivos. En pocas palabras un virus no es más que una cápsula de proteínas en cuyo interior se aloja un fragmento pequeño de material genético – que codifica precisamente para las proteínas de la cápsula, a veces acompañado de otro par de proteínas, pero muchas otras veces ni eso. Los virus son organismos parásitos, precisan de la maquinaria celular de otro organismo para replicar su material genético y sintetizar las proteínas que forman su cápsula, de forma que así puedan reproducirse, por ello infectan organismos vivos, de todo tipo. Fuera de una célula un virus no está vivo, es un organismo inerte a la espera de encontrar un hospedador que le permita multiplicarse.

Existen más de 200 tipos de virus que producen catarros o infecciones respiratorias de las vías altas. Una particularidad de los virus es que sus mecanismos de reparación de ADN (o material genético en general), que en organismos superiores son mecanismos muy sofisticados, son inexistentes o muy defectuosos. Por ello los virus mutan, constantemente. Cuando un virus replica su material genético millones de veces en el interior de la célula que infecta, comete errores que conducen a la aparición de nuevas cepas, continuamente.

Es por este motivo por el que la ciencia se ve en multitud de ocasiones desbordada por el ataque de los virus. En una época en la que se pueden ya conseguir corazones a partir de células madre, la medicina no ha encontrado nada que cure el catarro. La simplicidad de los virus, su estrucura sencilla, es su mayor ventaja adaptativa. Porque a diferencia de las bacterias, que controlan su ADN de forma que las mutaciones sean muy pocas, los virus van tan rápido que la ciencia humana es incapaz de alcanzarlos. Y por eso los antibióticos no hacen nada cuando tienes una gripe y por eso las vacunas de la gripe cambian cada año y por eso no hay medicina capaz de matar a los virus del catarro.

Contra un virus, en la mayor parte de las ocasiones, sólo podrás tratar los síntomas y a veces ni eso (muchos medicamentos tradicionales para la tos o para los mocos tienen una eficacia muy baja, principalmente en niños pequeños y el balance beneficio/riesgo por efectos secundarios no merece la pena). Pedir a tu médico antibióticos para que se te quite la gripe sólo sirve para generar bacterias resistentes, porque los antibióticos son para las infecciones bacterianas y ni las gripes, ni los catarros, ni la mayoría de las faringitis, otitis y gastroenteritis son infecciones bacterianas. El diagnóstico virus es generalmente correcto y, sin bajar la guardia por si aparece una infección bacteriana oportunista, el tratamiento incluye alivio sintomático cuando se pueda, agua del grifo y paciencia. En dósis grandes.

Contra los virus, refuerzo del sistema inmune y prevención. Es lo más eficaz.

Foto | Kat m Research

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7 Comentarios

  1. Caro 3 enero 2011

    Cuantísimo sentido común en un sólo post 🙂

  2. Caro 3 enero 2011

    (nosotros acabamos de pasar uno de esos virus odiosos de gastroenteritis, ‘a pelo’, dejándolo salir… después de las primeras cuatro vomitonas llegó la tentación del chupito de Primperán, pero me cohibí xD no, pero en serio. Si no cursan con excesiva virulencia, lo mejor es eso, pasar el trago lo mejor posible. Vigilar la hidratación y descansar a tope)

  3. Me ha gustado mucho este post, de alguna manera es lo que tendríamos que explicar a cada padre que pregunta sobre los antibióticos en los cuadros virales. Aún así como tú dices, es lógico que cuando uno lleva 3 días conviviendo con las fiebres, las malas noches, etc, quiera un milagro en forma de fármaco que resuelva la papeleta.
    Sólo me sobra el último link…ya sabes lo que opino de la homeopatía. Como prevención: evitar el contacto con los virus -difícil sin meternos en una burbuja- y algunas medidas sencillas como el lavado de manos frecuente.
    En otro orden de cosas, gracias por la mención y que se mejore pronto tu peque.
    Saludos

  4. Cavernoma 5 enero 2011

    Hola,
    me gusta que se haya explicado tan bien la diferencia entre infección vírica e infección bacteriana.
    Soy auxiliar de farmacia, llevo en la profesión 16 años, y estoy harta de ver a padres malhumorados y decepcionados porque el pediatra no les ha dado nada para tratar a su hijo. Lo único que quieren cuando van a la consulta, es salir con una receta de algún jarabe o cualquier cosa, porque si no, ¿para qué hemos ido?
    No estoy para nada de acuerdo con ellos.
    Y la frase: “Cuando no saben lo que es, te dicen que es un virus”…… En lugar de preguntarle a su pediatra que cómo sabe que es un virus, salen de allí sin despejar dudas y echando pestes del médico.
    Yo confío mucho en la pediatra de mi hija, sé que a veces pueden equivocarse, pero también sé que un cuadro puede cambiar en cuestión de horas, y lo que parecía virus, acaba siendo bacteria.
    Los médicos tampoco son superhéroes, hacen lo que pueden. Si encima añadimos las largas listas que tienen, y que a veces tienen que examinar a un niño en 5 minutos….
    Como madre, si no me convence lo que me está diciendo un médico, soy insistente preguntando, y si aún así tengo dudas, busco una segunda opinión.

    Pero lo más importante es lo que habéis explicado. Creo que debería haber un cartel en cada puerta de consulta pediátrica explicando esto. Así se evitarían muchas conclusiones erróneas.

  5. Caro 5 enero 2011

    Uy, Cavernoma, menuda idea has tenido: animo desde aquí a todos los médicos que lean esto que lo impriman en letra gorda y lo coloquen estratégicamente por las paredes de la sala de espera, especialmente de las de pediatría. Muchos cenutrios no se molestan ni en leer el letrero de ‘Silencio’, pero muchos otros sí lo harán, y quién sabe, igual se corre la voz 🙂

  6. Silvia García 10 enero 2011

    Irene dice: “El diagnóstico virus es generalmente correcto y, sin bajar la guardia por si aparece una infección bacteriana oportunista”

    Pues esa es mi pregunta: ¿Cómo diferencian si es virus o bacteria sin hacer prueba? ¿Cómo se sabe, como dice CAVERNOMA que “lo que parecía un virus no es una bacteria”?

    Solamente cuando vas al hospital te hacen un cultivo, mientras tanto puedes estar 20 DÍAS como ha estado mi niña y sus padres sin dormir, y ahí seguimos. GRACIAS!

  7. Author
    Irene 10 enero 2011

    Bueno, Silvia, yo no soy pediatra y seguro que alguno de los que hay por aquí o el tuyo propio te lo puede explicar mejor que yo, pero…hay varias cosas que se pueden saber:

    Para empezar la mayoría de las infecciones infantiles, sobre todo las que se contagian fácilmente, son víricas, así que estadísticamente lo más probable es que cuando un niño se pone malito, sea culpa de un virus.

    Además los pediatras conocen los síntomas. Virus y bacterias, aunque a simple vista pueda parecer que dan los mismos síntomas, dan signos distintos que los pediatras saben reconocer.

    Los cultivos no sólo se realizan en el hospital, tu pediatra puede tomar muestras directamente (por ejemplo haciendo un frotis en la garganta) o solicitarte un análisis, de sangre, de orina, de heces o de lo que sea y no sólo de cultivos. El pediatra de atención primaria puede mandarte una analítica en la que se detecten ciertos anticuerpos, por ejemplo, no sólo para ver si es un virus, sino para saber qué virus es.

    No sé qué tiene tu niña y estar 20 días sin dormir es agotador ¿lo habéis resuelto ya? Como cosa personal te contaré que mi hija mayor estuvo con 13 meses unos dos meses con fiebres recurrentes, a veces con foco, a veces sin foco y que nos tenían bastante desesperados. Al final lo que tenía, como se determinó mediante una analítica que solicitó su pediatra en atención primaria, era una mononucleósis, o sea, un virus. Cuando llegaron los resulados del análisis la nena ya estaba bien. Son las limitaciones de la ciencia, que tiene muchas, aunque no nos lo creamos.

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