Reír con los niños ¿qué mejor día que el de los Inocentes?

Inocente

La festividad de los Santos Inocentes es el reverso de la moneda de la historia de casi todas las fiestas. La mayoría de los días festivos que celebramos ahora proceden de la tradición cristiana pero sus orígenes están en las fiestas paganas que se celebraban mucho antes en honor a otros dioses o sencillamente para venerar los ciclos de la vida. Un ejemplo es la Navidad. Mucho antes de recordar el nacimiento de Cristo los pueblos pre-cristianos celebraban el solsticio de invierno, el día más corto del año a partir del cual el sol iba recuperando fuerza para hacer posible la primavera. Sol Invictus, aunque parezca que la noche va ganando terreno, el día siempre resurge.

Con el día de los Santos Inocentes ha pasado justo al revés. Una de las pocas fiestas que no tiene su origen ancestral en tradiciones de druidas o romanos antiguos. El día 28 de diciembre rememora una de las fechas más tristes de la tradición cristiana: la matanza de todos los niños (los inocentes) a manos de Herodes que, poseído por el miedo a ser derrocado por el supuesto nuevo “rey de los judíos”, decidió que lo mejor para evitar la catástrofe era cometer el mayor infanticidio de la historia. O al menos así nos lo cuenta San Mateo en el Nuevo Testamento.

Sin embargo el ser humano aparentemente prefiere dejar este día para la alegría, la derrota de la noche y del miedo y ha convertido el Día de los Santos Inocentes en otra fiesta, menos truculenta y mucho más lúdica. Al menos es así para los hispano-hablantes. El 28 de diciembre se considera en España y en Latino América el día de las bromas. Y es uno de los días más divertidos del año, en el que incluso prensa y televisión se unen al festejo y se dedican a intentar engañar a la audiencia, a veces con gran éxito.

Pasar un Día de los Inocentes divertido es mucho mejor si tienes niños. Bichos de plástico, “tunear” la ropa de cama para que no puedas acostarte, azucarillos que tienen arañas en su interior, cojines de pedos, pastillas de colores que hacen que el agua del grifo salga teñida, tinta invisible o la más típica que consiste en pedir dinero y agradecerlo con un “los santos inocentes te lo pagarán”…, la cantidad de bromas cada vez más sofisticadas es casi ilimitada. Y muy divertidas.

Busca, investiga y pásalo bien. Aprovecha este día para reírte de lo lindo. Eso sí, si tus hijos deciden de repente ayudarte mucho a quitar la mesa, no te fíes: hay unas plaquitas metálicas que al ser lanzadas contra la pared producen un ruido similar a una vajilla entera haciéndose añicos. El susto está asegurado. Las risas de después también.

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