De comedores escolares

comedor

En mi experiencia propia dejar a los hijos a comer en el cole tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

Indudablemente, para padres que trabajan fuera de casa, la opción del comedor escolar es la única alternativa viable y no queda otra. Pero también para las que trabajamos en casa, dejar a los hijos a comer en el cole puede suponer una reducción en el estrés diario, que no es poca cosa.

Emplear el día realizando ocho viajes al colegio puede con los nervios de cualquiera. Cuando los niños son muy pequeños la tarea se convierte en una carrera contra-reloj. En mi caso, con Lara, que aún no se queda a comer en el cole, llevarla por la tarde está resultando simple y llanamente imposible, es decir, yo la recojo a la una y ya no vuelve al cole hasta las cinco de la tarde, cuando me acompaña a recoger a la hermana. Las dos horas que dan para comer son en nuestro caso del todo insuficientes. Lara camina despacio o va en brazos, después tiene que tomar su dosis de teta porque lleva toda la mañana sin probarla y después tengo que encargarme de hacer la comida y esperar a que coma. Seis viajes al día – me ahorro dos – me tienen hecha un asquito, y eso que vivo cerca y puedo ir andando, eso sí, se me va a poner un tipo que me estoy pensando comprar unas zapatillas de esas reductoras. Tengo la sensación de que voy corriendo a todas partes.

La principal ventaja de los comedores escolares es que los niños, jaleados por sus compañeros, suelen comer algo mejor cuando no están bajo la atenta mirada de mamá. Para los menos tragones, no tener siempre encima a un adulto intentando que coma es bueno, siempre que el cuidador no trabaje con demasiado celo. Los niños suelen saber lo que necesitan comer y si el menú es variado unos días comerán más y otros menos. La falta de control en este caso puede ser una ventaja para ellos, que aprenden a gestionar su apetito. Eso sí, si hay algún problema con algún cuidador es importante que los padres lo comenten. Forzar a comer a los niños no es nunca una buena idea.

Por otro lado, compartir la comida con los compañeros también puede servir para que se animen a probar nuevos alimentos. Si el de al lado lo hace, yo también quiero.

La principal desventaja de los comedores escolares es que los padres carecen totalmente de control sobre la principal comida del día. Mantener una buena comunicación con el niño y con el cole sobre la forma en que discurre la hora de la comida es fundamental, pero, desgraciadamente, siempre hay que hacer un poco de acto de fe y confiar en que esté comiendo convenientemente.

Eso sí, nada de confianza ciega. Un último estudio llevado a cabo por nutricionistas en colegios de España ha concluído que un tercio de los menús escolares son deficientes. Más de un 30% es mucho. Y hay que estar muy pendiente. En mi opinión los colegios deberían permitir la entrada “por sorpresa” de padres a la hora de la comida, pero es algo que no he oído que suceda nunca.

Yo, mientras me pienso si dejar a Lara comiendo en el cole o no me planteo hasta comprar algún cacharrito de esos que usan los detectives privados (es broma, o no).

Foto |neoliminal

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1 Comentario

  1. Joaquin Spiaggi 21 octubre 2011

    Comparto el tema de la comodidad y como los comedores ayudan a no sumar estrés pero yo decidí dedicarme un rato a la noche para cocinarles y por lo menos que si comen en el colegio lleven la comida que les preparo ya que estoy seguro de que es 100% buena y saludable.

    Es mi punto de vista!! Igualmente por si te interesa entrá en esta página y vas a encontrar un par de recetas que te vana ayudar mucho. http://www.nutricionalcuadrado.com.ar/recetastodas.asp

    Muy bueno el post!! Saludos!

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