Cuidado con los productos de limpieza

Cuidado con los productos de limpieza

Según la Asociación Española de Pediatría las intoxicaciones debidas a productos de limpieza son la segunda causa de intoxicación en niños después de los medicamentos. Los niños lo curiosean todo, todo lo tocan y a veces, todo lo prueban. En cuanto que empiezan a tener cierta movilidad, quitar de su alcance las cosas peligrosas puede ahorrarnos muchos disgustos. Los productos de limpieza, que además suelen venderse en envases con colores vivos, llaman mucho la atención de los más pequeños, cuya obligación es andar siempre explorando y enredando. Por eso, tener ciertas precauciones con este tipo de sustancias es imprescindible para estar tranquila y segura, además de para protegerlos a ellos.

Uno de los errores más comunes que cometemos las madres con los productos de limpieza es mantener la costumbre de guardarlos debajo del fregadero, donde son de muy fácil acceso para nuestros pequeños aventureros. Ponerlos en botellas de vidrio, de refrescos o de leche por ejemplo, otra costumbre bastante común, sirve además para confundirlos, incrementando el riesgo.

Si eres madre saca la lejía y las pastillas del lavavajillas del armario de debajo del grifo. La primera medida de seguridad es tenerlos en alto, donde ellos no los puedan alcanzar. Tener pocos productos de limpieza en lugar de una gran variedad también es una buena medida, además de favorecer el ahorro. En la actualidad hay productos que sirven para todo, con una botella estás lista y encima te gastas menos dinero. Otra cosa que debe hacerse es intentar comprar productos que tengan tapones de seguridad, de esos que te cuesta abrir hasta a ti misma. Y no quitarles nunca las etiquetas.

Si a pesar de todo tu hijo te la ha jugado y anda trasteando con alguno de estos productos lo primero es mantener la calma. La mayoría de ellos contienen poco compuesto abrasivo y además saben fatal, así que lo normal es que el daño sea mínimo. Los más peligrosos, como la lejía, suelen provocar quemaduras alrededor de la boca, en la lengua y en casos más graves en el esófago. Lo primero es no provocar el vómito. Si tu hijo ha tragado un producto corrosivo y le haces vomitar el producto vuelve a pasar por todo su tracto gastrointestinal, provocando más lesiones.

Tampoco es recomendable dar agua o leche, puesto que los beneficios dependen del producto.

Llama inmediatamente al instituto toxicológico, informando de qué producto es (por eso es imprescindible guardar las etiquetas) y sigue sus instrucciones. Tal vez tengas que ir a urgencias.

Y durante los días siguientes, observa al niño. Aunque no presente signos visibles de intoxicación, algunas veces un detergente puede aspirarse y afectar a los pulmones. Estate atenta.

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