Cuestión de educación

Salvados Educación

El tema de la semana es, sin duda, el sistema educativo. Las comparaciones son odiosas, dicen, sobre todo para el que sale perdiendo. Pero a veces no queda más remedio que hacerlas. El programa de Jordi Evole de esta semana sobre el sistema educativo español nos lo deja muy claro: nuestro sistema educativo es una porquería y no tiene pinta de ir a mejorar. Como siempre, miramos hacia el norte, en este caso a Finlandia y lloramos.

Para no redundar en todo lo que se ha dicho estos días en las redes sociales, os dejo el post de Armando en Bebés y Más. Si habéis visto el programa no dejéis de leerlo y si no, ya estáis tardando en hacer las dos cosas.

Las diferencias entre España y Finlandia son obvias, como bien ha dicho en twitter Ana Rosa Quintana, esa gran pensadora “sí, sí, el colegio muy bien pero, uff, hace allí un frío que pela” (la cita no es literal). Y sí, en Finlandia hace frío, lo que en mi mente cortita de entendederas sería además una desventaja para que cualquier cosa funcionara mejor que aquí, demasiada energía empleada en calentarse.

Bromas aparte, la primera diferencia entre España y Finlandia es la población. Finlandia, al completo, tiene una población ligeramente superior a la de la Comunidad de Madrid, un dato que podría usarse para argumentar que el sistema educativo finlandés no puede importarse en este país si no fuera porque las competencias educativas no corresponden al Estado, sino a las Comunidades Autónomas. Imagino entonces que gestionar la educación de Murcia (con unos 700.000 habitantes) o de Gran Canaria (con menos de 850.000) debe ser un imposible al lado de gestionar la educación de un país con más de cinco millones de habitantes. Por poner un ejemplo de dos de las comunidades autónomas con mayor porcentaje de fracaso escolar del país.

No es una cuestión de dinero. Ni siquiera es una cuestión de gestión de impuestos – aunque esta parte tenga gran importancia, desgraciadamente la gestión de la educación en España está siempre influida por motivos ideológicos. Y ahí está la clave.

La característica principal de todos los países nórdicos es que la infancia está protegida. Se protege la maternidad, se protege la familia y se protege la educación. Los niños son importantes y por tanto todo lo que los rodea se cuida con esmero: los partos, el fomento de la lactancia, las bajas maternales, la conciliación, la preparación de los maestros…

Modificar el sistema educativo español, disminuyendo el número de alumnos o mejorando la calidad de la formación del profesorado, aunque sería un gran avance, no es suficiente. Porque lo que hay que cambiar es la mentalidad.

Cuanto más pequeño es un niño más vulnerable es y por tanto el adulto a su cargo tiene que estar mejor considerado y más valorado por toda la sociedad. En un país en el que hasta los jueces argumentan que de canguro puede hacer cualquier adolescente con acné, por mucho que se invierta en libros el asunto no se arregla. Porque lo que hay que hacer es darle la vuelta al sistema. Por completo.

Querría ser vikinga. Pero aquí, con sol. Que quieras que no Ana Rosa tiene razón.

0
0

0 Comentarios

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*