Con la comida no se juega II

obesidadinfantil

Ante el debate suscitado en el post anterior sobre los niños inapetentes y los métodos o actitudes adoptados por los padres para que los niños coman, no me queda más remedio que seguir con la matraca un poquito más.

Aclarando varias cosas.

1. Dile a tu hijo que cierre el puño ¿lo ves? Ese es, más o menos el tamaño de su estómago. Toda la comida que le des de más o no le cabe u obliga a su estómago a darse de sí para admitirla y no vomitarla. A día de hoy, muchísimos adultos han de someterse a complicadas operaciones quirúrjicas, con un riesgo de muerte alto, para reducir la capacidad de su estómago y así poder luchar contra su obesidad. El estómago no crece desmedidamente porque sí, crece porque los occidentales nos pasamos la vida comiendo de más. Estar “pasado de peso” porque comemos estupendamente no es saludable. Lo saludable es estar en nuestro peso. Los “pasados de peso” no comen estupendamente, comen de más.

2. Cuando un niño vomita un alimento lo primero que debemos preguntarnos es si no padecerá una intolerancia a tal alimento. Como comenté el otro día los médicos piensan que hay muchísimos casos de celiaquía en adultos no diagnosticada. Muchos más de los que nos creemos. Casi todo el mundo tiene alguna comida que “no le sienta bien”. Tu hijo también tiene derecho a que no le siente bien algo, es sólo que no sabe decírtelo.

3. Cuando las personas vomitan, se produce una pérdida importante de líquido y electrolitos en el organismo. Esta pérdida es mucho más peligrosa en niños, puesto que su cuerpo es mucho más pequeño que el nuestro. Las deshidrataciones en niños son peligrosas. Y cuando un niño vomita lo primero que nos debe preocupar no es que dentro de media hora le podemos volver a poner el plato de lentejas, sino comprobar que no está deshidratado.

4. Vomitar y ayunar durante periodos prolongados puede producir un desequilibrio en el metabolismo de la glucosa, por déficit de ésta, el organismo comienza a extraer energía de otros canales, creando cuerpos cetónicos (la acetona) que son neurotóxicos y que además, provocan el vómito, con lo que se produce un maravilloso círculo vicioso. Tener niveles de acetona altos puntualmente no es peligroso (si no se vomita mucho, ya que entonces se corre el riesgo de deshidratarnos) pero no es bueno que esto suceda día sí, día también. Los diabéticos lo saben bien.

Para concluir os dejo el texto de la Asociación Española de Pediatría en Atención Primaria sobre “niños inapetentes”. Aunque algunas cosas no las comparto al 100%, – las que se refieren a rutinas personales – porque en mi casa no se come sólo un plato, por ejemplo y a veces “picoteamos” piezas de fruta o algún lácteo entre comidas, está bastante bien. Os transcribo la primera parte para que nadie se la pierda. El resto puede leerse en el siguiente link. Agradecemos al Dr. J. Macías que nos lo proporcionara ayer vía Twitter.

Inapetencia. El niño que no quiere comer

La pérdida de apetito en un niño pequeño se vive, muchas veces, como una amenaza para su salud. Cuando un niño está enfermo, es normal que pierda las ganas de comer, sin embargo nos referiremos aquí a la situación en la que la inapetencia es el problema principal, en un niño, por lo demás, sano.

¿Por qué no come un niño?

El acto de comer es una conducta que pretende cubrir tanto necesidades nutricionales como afectivas. Cuando un niño deja de comer, puede estar reflejando algunas dificultades de adaptación en su vida cotidiana. Un niño pequeño no sabe convencernos con sus palabras cuando quiere conseguir algo importante, como lo es para él, nuestra atención. Un buen “argumento” para captar nuestro interés puede ser, simplemente, no comer. Entre los 2 y los 6 años la mayor parte de los niños pasan por más de un episodio de inapetencia que se resuelven de forma espontánea sin originar ningún problema (salvo a sus padres).

Cuando esta situación se plantea, los padres se enfrentan a algunos miedos muy arraigados culturalmente, especialmente si es el primer hijo: “Si no come todo el plato, no se alimenta bien”, “no come todo lo que debe”, ”si no come, se morirá”, “si no fuera por mi insistencia, ya estaría enfermo por no comer”…

Un niño sano al que se le ofrece regularmente una comida adecuada, no se alimenta mal, aunque tome muy poca cantidad e incluso algún día casi no coma nada. Se le debe ofrecer una dieta variada y completa, y según las edades, las raciones serán de mayor o menor tamaño.

¿Cómo podemos valorar si la alimentación es adecuada? Por ejemplo, apuntando lo que come durante una semana; con este registro se puede estimar muy bien la diversidad de la dieta. El mismo sistema se puede emplear cuando queramos ampliar la variedad de su dieta.

Si no come, no sirve de mucho insistir o castigarle, es mejor emplear una actitud más neutra, quitándole importancia al hecho de no comer. De la misma forma, tampoco se le debe premiar el que coma, pues le haríamos entender que cuando come nos hace un favor y estamos favoreciendo la manipulación (el niño premiará a sus padres comiendo y los castigará negándose a abrir la boca, si ellos se lo piden).

Con frecuencia, los padres se extrañan de que su hijo coma bien, incluso alimentos que en su casa no prueba, cuando quien le da de comer no es la persona habitual o cuando lo hace en el comedor de la guardería o el colegio. En realidad, este hecho no refleja más que el problema de relación con la comida que se ha establecido en la familia y que es una cuestión de hábitos que se pueden mejorar.

Hay que tener presente que no es raro que un niño que durante los primeros años fue inapetente, con el paso de los años sea un adolescente obeso.

Y para finalizar os dejo una parte del comentario que nos dejó Ramón Soler, psicólogo y redactor de la revista Mente Libre, para que no se lo pierda tampoco nadie.

Yo siempre parto de la base de que los padres hacen en cada momento lo que piensan que es mejor para sus hijos, incluso el que le pega para “que no se tuerzan”. Lo que sucede es que no somos adultos libres cuando tomamos estas decisiones. Todos estamos condicionados por lo que hemos vivido de pequeños y por la forma de educar que tuvieron nuestros padres con nosotros. Y todo esto se pone de manifiesto en los momentos de máxima tensión, cuando más cansados estamos, ahí aparecen nuestros patrones más profundos. Justo en esos momentos deberíamos pararnos y recordar qué hacían nuestros padres y cómo nos sentíamos nosotros cuando niños […/…] Son violencias invisibles, por eso las asumimos y las repetimos.

Perdonad la extensión del post de hoy, pero me parece un tema muy importante. Occidente vive en la actualidad, inmerso en una plaga de trastornos alimentarios que se gestan en la infancia. Cada año se resgistran nuevos casos de anorexia nerviosa, bulimia y otros trastornos del comportamiento relacionados con la comida y que comprometen la salud física y mental, en incluso la vida de muchas personas… La obesidad infantil es ahora mismo, ya, un problema.

Gracias a todos por vuestra participación.

Foto | Joe_13

6 Comentarios

  1. Ileana 1 octubre 2010

    Mira, en mi familia política hay un caso cercano.

    Un niño pequeño del que su madre, sin despeinarse, cuenta estas cosas:

    -No lo amamantó casi nada. Era intolerante a las leches y tuvo que buscar cien mil fórmulas diferentes para encontrar uno que le sentara bien.

    -Lloraba mucho. No podía ponerlo en la cuna porque siempre lloraba. Por supuesto, acostarlos con ellos ¡ni hablar!

    -Era un bebé muy inquieto. Lo tenía que dejar ENCERRADO TODO EL DÍA EN LA CUNA, porque si no, acababa con la casa.

    -No comía nada. Tenía que molerle todo todo.

    -Desayunaba un biberón de leche con gofio en la propia cama hasta los 12 años.

    -COMIÓ SÓLO COMIDAS MOLIDAS HASTA LOS 16 AÑOS!!! Si no, no comía nada!!!

    -A los 16 años, se fue a otra ciudad a estudiar. A partir de ahí comenzó a comer pizzas y a engordar.

    -Hoy tiene más de 30 años, ES MÉDICO. Y debe pesar más de 150 kilos.

    La madre, por supuesto, jamás ha visto la relación de cada uno de estos puntos entre sí. Y creo que él tampoco.

  2. Dr. Javier Macias 1 octubre 2010

    Por alusiones 😉 ! En primer lugar gracias por la cita y recomendaros a tod@s la informacion para familias de AEPAP que es de una excelente calidad así como su publicacion electronoca para familias Famiped donde todos los meses podeis encontar informacion util.
    Tan solo comentar que estoy completamente de acuerdo con este post; los niños acostumbran a comer lo que necesitan, que siempre es menos de lo que necesitamos los adultos (cuestion de tamaño ;-)). Lo importante en la alimentacion infantil no es la cantidad de comida sino su CALIDAD, y lograr la calidad es una cuestion educacional y de paciencia que no tiene solución por la vía rápida ni con medicamentos (las vitaminas no abren las ganas de comer) ni con castigos.
    Felicidades por el blog. Un saludo

  3. Author
    Irene Garcia 1 octubre 2010

    Muchas gracias :). Siempre es útil contar con un médico que te corrobore, jejeje.

    Saludos

  4. rosario 1 octubre 2010

    holaa,tengo un niño que va a cumplir en octubre 3 años,es alergico a la proteina de leche y al huevo,ademas ,nunca comio comida,ni batida ni sin bater,se niega a probar.T e voi a contar lo que es un dia de el normal,desayuna un vaso de leche de soja,al mediodia pongo lo que haya para todos,no le hago nada especial,y hacemos una comida normal,cuando todos terminamos retiro,no le dli nada hasta le merienda , dos yogures de soja , y a lo mejor un trozo de pan sin nada en el medio,algun dia prueba fruta,eso le gusta,y a la moche otro vaso de leche de soja.Estuvo un año en la guarderia y quedaba a comer con los otros niños y nunca probo,ahora empezo el cole,lo apunte al comedor,y seguimos la misma pauta,La pediatra me manda darle hidropolivit,a la mañana,dinamogen al mediodia y redoxon a la tarde.ademas estamos yendo a un pshicologo , mes que nada,el me anima a mi para que sea fuerte,opinas que ni niño con lo que come esta bien alimentado??? besoss y gracias por tus articulos ,a mamis como a mi,nos ayudas mucho besosss

  5. Author
    Irene Garcia 4 octubre 2010

    Sigue los consejos de tu pediatra. Los niños alérgicos lo pasan un poco mal, así que tú deberías relajarte y disfrutar de él, sin hacer demasiado drama con la comida, para que no le agobie más el tema. Deja que tu pediatra se preocupe de los percentiles, sigue sus instrucciones y disfruta de tu niño. Si no pierde peso es que está comiendo suficiente, aunque a tí te parezca que come poco. Piensa que si tú dejas de comer adelgazas.

    Saludos y gracias.

  6. Marcia 27 enero 2011

    Ay Irene, todos hablan de la inapetencia en niños de 2 años arriba, pero mi asunto es otro. Gaspar siempre ha sido un estupendo comilón, siempre ha tomado mucha teta y cuando comenzó con los sólidos casi no ocupábamos babero pues se comía todo todo ( cuando terminaba a veces lloraba un poco porque quería más). El asunto es que ahora tiene 1 año y 1 mes, pero casi no está comiendo. No sé si es por el calor (acá en Chile estamos de verano) o qué, pero come unas 4 cucharadas de la comida del almuerzo y ya está. Luego de postre toma Kéfir endulzado con miel o mezclado con frutas, o fruta sola y eso lo acepta rebien. Todavía seguimos con la teta a demanda así que por eso no se me hace tan terrible, pero en fin: qué crees tu?
    Cariños!

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