Colechar ¿sí o no?

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Hace unos años el término “colecho” se oía poco y sólo en círculos muy cerrados de crianza autodenominada “respetuosa”. El colecho, que no es más que compartir la cama familiar con los hijos, está cada vez más en boca de madres, pero también de expertos y frecuentemente aparecen estudios sobre la idoneidad de este “método” para dormir. La realidad es que los seres humanos hemos compartido cama, o en cualquier caso espacio de sueño, durante la mayor parte de nuestra historia. Como primates grupales y diurnos que somos, los seres humanos no nos hemos acostumbrado a dormir separados hasta hace bien poco: tres siglos no es nada en comparación con la historia evolutiva de los mamíferos. La noche es oscura y fría y los mamíferos suelen agruparse para defenderse de las bajas temperaturas y de los depredadores. Y sobre todo no pierden de vista a sus crías, aunque estén durmiendo.

Así pues, el colecho sería la forma natural de dormir de las crías humanas y también de sus madres. Separar a madre y bebé durante la noche puede generar estrés y, en cualquier caso, sobre todo cuando el bebé es muy pequeño, dificulta mucho el sueño. Colechar es bueno para la salud de todos y el tabú de dormir con los hijos es un invento nuevo que sólo se da en nuestra sociedad.

Adaptar la cama familiar a las necesidades de madre y bebé (no te olvides de que si te tienes que estar levantando todas las noches un montón de veces para alimentar o consolar a un bebé que duerme lejos tampoco estás cubriendo tus necesidades fisiológicas) es cada vez más la solución a la que optan de forma consciente muchas familias. Por otro lado, el colecho intermintente – niños que todas las noches aparecen en la cama de los padres a la misma hora y no paran hasta que los dejas acostarse contigo -, es, confiesa, bastante más frecuente de lo que creemos, pero tiene la desventaja de no contar con espacios adaptados a los más pequeños, por lo que es menos seguro y bastante más incómodo. Además de que te obliga a despertarte a media noche, interrumpiendo el sueño.

Si estás embarazada o tienes un bebé muy pequeño y no pegas ojo porque está en su cuna, colechar puede ser la solución. No te preocupes, sólo hay que tomar unas mínimas precauciones, es sencillo y sobre todo, barato. Y además es tierno y dulce despertarse al lado de tus hijos. ¿Hasta cuando? Hasta que ellos y tú queráis.

Foto | cathyse97

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