Ciudades para niños

ciudades para niños

 

Nadie quiere volver a las cavernas. Sin duda la vida moderna tiene un montón de ventajas que nadie quiere perderse: la vida ahora es mucho menos peligrosa, no hay depredadores que amenacen la vida de nuestros hijos, la salud es mucho mejor y la medicina y las buenas condiciones en la que vivimos en general han aumentado la esperanza de vida en occidente hasta edades que antes eran inconcebibles. Tener hospitales, colegios, medios de transporte y comunicación eficaces, calefacción en invierno, lavadoras, aire acondicionado…, todo eso hace nuestra vida mucho más fácil y cómoda y no vamos a renunciar a ello.

Sin embargo, nuestros niños probablemente no estén tan de acuerdo con nosotros.

El ser humano es una especie que se caracteriza por una inmensa capacidad de aprendizaje y una curiosidad infinita que se alarga hasta la vida de adulto pero que es especialmente importante durante la infancia y que además cumple un papel fundamental en el desarrollo tanto físico como psicológico de los niños. Provenimos de antepasados nómadas que se pasaban la vida caminando en la naturaleza, recogiendo frutos y cazando animales pequeños, explorado el entorno, trepando a los árboles y moviéndose libremente de acá para allá. Y nuestros genes no han cambiado.

Aún peor, además de necesitar movimiento el ser humano aprende a comportarse con otros seres humanos principalmente a través del contacto con ellos.

Si echas un vistazo a las ciudades modernas y recuerdas algo tu infancia te darás cuenta de que cada vez hay menos niños. La infancia ha sido segregada de la vida urbana, cada vez más restaurantes, hoteles y medios de transporte se declaran “libres de niños”. Las calles están ocupadas por los coches y los niños viven pasando del colegio a casa y de casa al colegio con no más entretenimiento que la tele o la consola. Las ciudades se han convertido en peligrosas para nuestros niños y los niños crecen solos, metidos en un piso y sin poder ejercer de niños.

Muchos expertos en educación lo dicen ya: necesitamos ciudades construidas pensando en los niños, que los niños recuperen las calles y los parques, que estén en todas partes y ocupen su lugar entre nosotros. Un lugar especial, porque son el futuro. Ciudades con más árboles, más verde, menos contaminación y más espacio, en las que los niños puedan ser niños todo el rato. Porque los niños son la esperanza y también nosotros, los adultos, nos beneficiamos de su compañía.

Foto | Dani_vr

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