Brave ¿indomable?

brave

Yo voy con retraso pero al final llego. El otro día por fin vi Brave, película de dibujos animados ¿para niñas? Muy alabada por el entorno feminista (a las que cada vez veo más alejadas de mi postura), a mí simple y llanamente me pareció perversa. No ya por el topicazo de que para que una niña sea cool y moderna y feminista tenga que empuñar un arma y trepar y ser un marimacho (en lugar de dedicarse a estudiar filosofía, por ejemplo, o meterse en política, o hacerse neurocirujana o poeta, ocupaciones que hasta ahora son propias de hombres) sino porque, más allá del asunto de la construcción de género, me parece terriblemente adultocéntrica.

Para resumir, una hija rebelde que quiere ser como su padre se enfrenta a una madre dominante que quiere que sea como ella. Estaría bien si el padre no fuera un bruto de armas tomar y si la peli, de repente y sin venir a cuento, no diera un giro inesperado que convierte a la jovencita indomable en un ser egoísta capaz de convertir a su madre en un oso con tal de salirse con la suya. Así, sin anestesia ni nada y con la ayuda de una bruja que para más inri no pinta nada en una peli ambientada en la cultura de los druidas y los cromlech – por lo menos la bruja podía haber sido Merlín, leñe.

Y es que en este mundo gobernado por adultos aún hay gente que no sabe que los hijos son opcionales y se merecen que se respete su derecho a ser quienes son, o quienes quieren ser. Aunque quieran ser como sus propios padres – o madres, que no me olvido del lenguaje inclusivo.

Que la chica, Mérida, pelirroja y salvaje, acabe la película pidiéndole perdón a su madre por no haber querido casarse por conveniencia con alguien impuesto me dejó toda la tarde del sábado sumida en la depresión y el mal genio. Sobre todo porque la película haya sido tan celebrada por los entornos feministas. Y es que hay que mirar más allá: los hijos, sean niños o niñas tienen derechos y los padres sólo somos el vehículo por el cual los nuevos seres humanos llegan a la tierra. Tus hijos, mis hijas, todos los niños del mundo tienen sobre todo el derecho de intentar ser felices.

Os dejo un poema que ninguno de nosotros deberíamos olvidar (sobre todo si hacemos películas de repercusión mundial y con mensaje para las nuevas generaciones)

Tus hijos no son tus hijos (Kahlil Gibran)

Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de si misma.
No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual, tus hijos
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación
en tu mano de arquero
sea para la felicidad.

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1 Comentario

  1. Laura 8 Abril 2014

    Hola Irene,
    me gusta mucho tu blog y la educación que promueves para l@s niñ@s. Hace poco vi Brave y no había caído en la cuenta de estas cosas, algunas sí (por ej: que el padre sea un oso belero y la madre un bellezón, muy típico) pero creo que esta peli se tiene que mirar como un avance social muy importante: ¡por fin una película disney donde la mujer NO es la princesita que necesita al príncipe para vivir! jaja
    Espero que hagan más pelis como estas y muestren la verdadera realidad de las mujeres.
    Un saludo 🙂

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