Atosigar con el peso puede provocar que los niños engorden

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Un estudio publicado en Pediatrics, la revista de la Asociación Americana de Pediatría, y realizado con 3.500 niños y sus padres asegura que el hecho de ponernos muy pesados con nuestros hijos porque tienen sobrepeso puede volverse en nuestra contra. Así, los niños con sobrepeso cuyos padres no percibían su peso corporal como un problema, engordan menos, según este estudio, que aquellos cuyos padres insistían mucho en vigilar dicho sobrepeso infantil.

Se insiste mucho en que los padres solemos tener mala percepción de los problemas de obesidad de nuestros hijos, tendiendo a calificar de normales niños con problemas evidentes de masa corporal. La mayoría de los esfuerzos hasta la fecha estaban encaminados a concienciar a los padres sobre la importancia de vigilar el peso de sus hijos y sin embargo este estudio sugiere que una mala percepción del peso de los hijos puede ser a la larga beneficiosa.

El proyecto, que monitorizó a los niños y a sus padres (en el 97% de los casos, madres) desde los 4 hasta los 13 años en intervalos de dos años, incluía además de la toma de medidas, una encuesta en la que se preguntaba a las madres su percepción sobre el peso de sus hijos.

A los 4 ó 5 años tres cuartas partes de los niños tienen un peso normal, mientras que el resto padecen problemas evidentes de sobrepeso e incluso obesidad. Sin embargo, la percepción paterna suele ser la de que el peso entra dentro de la normalidad. Según este estudio, sin embargo, cuando los padres perciben que los niños tienen un problema de sobrepeso, estos a la larga, engordan aún más.

Los investigadores sugieren que, al igual que sucede en los adultos, el estrés de considerarse diferente, gordo o con problemas puede hacer que los niños se refugien también en la comida, incrementando así el riesgo de padecer obesidad durante la adolescencia.

Para que nuestros hijos tengan un buen peso lo mejor es enseñarles a cuidar su cuerpo con el ejemplo, en este caso, comiendo bien, sano y variado. Los trastornos alimentarios empiezan a gestarse durante la infancia y, a pesar de los estudios, la solución probablemente esté en el término medio: que los padres seamos conscientes, pero que no estigmaticemos sin querer a nuestros hijos. La homeopatía puede ayudarte con los trastornos alimentarios también en niños. Es fácil de administrar y no se han descrito efectos secundarios adversos asociados a la toma de medicamentos homeopáticos. Si tienes dudas consulta con tu médico.

Via | Reuters

Foto | Kyla Duhamel

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