10 pasos a tener en cuenta para elegir el mejor calzado para niños

10  pasos a tener en cuenta a la hora de elegir el mejor calzado

Cuando vayas a comprar calzado para tus hijos observarás la gran variedad que hay en el mercado y a cada cual más bonito: de colores llamativos, con dibujos, flores, pero ¿cómo identificar el calzado ideal para los pequeños de la casa?

Para los adultos el tipo de calzado es importante, pero piensa que para los niños el calzado es algo que supone un factor importante en su salud, especialmente en los años en los que inician y perfeccionan la marcha. Además de abrigo, suponen sujeción en el intervalo de tiempo en el que maduran la marcha hasta lograrla similar a la del adulto. Así que imagina que si tú te resientes de un calzado en malas condiciones, ellos también pueden verse perjudicados por un calzado que no reúna unas características mínimas. Quizá ellos no se los quieran quitar porque sean sus favoritos, pero hay que pensar en la salud de sus pies.

 Toma nota de estos 10  pasos a tener en cuenta a la hora de elegir el mejor calzado:

  1. El mejor zapato es aquel que consigue sujetar el pie, adaptándose al mismo. Si tiene cordones o velcros en el empeine, mucho mejor. En verano, minimiza el tiempo que vayan a pasar con sandalias, zuecos o bailarinas.
  2. El zapato o bota debería llegar hasta debajo de los huesos laterales de los tobillos. Si son botas, éstas deben ser lo suficientemente flexibles para que puedan mover el tobillo sin dificultad.
  3. La suela debe ser ligera, flexible y antideslizante. Así conseguirás evitar caídas innecesarias y sustos. La planta del zapato debe ser ancha. Elige mejor las formas redondas o cuadradas. Si la terminación es en punta pueden tener el pie oprimido.
  4. El calzado debe ser plano y con poco tacón. Es una forma de amortiguar la pisada y no hacerle daño a la espalda y a las piernas.
  5. Elige materiales naturales, como la piel o el cuero. Son flexibles, cómodos y el pie sudará menos que si eliges tejidos como el plástico o la goma.
  6. Cuando vayas a probárselo, hazlo mejor en las últimas horas del día (especialmente en verano). Es el momento en el que el pie está algo más dilatado y así la selección de la talla será mucho más oportuna. Es recomendable que los prueben poniéndose de pie y caminando un poco para que todo el peso cargue sobre los dos pies.
  7. Nunca compres un zapato de un número mayor con la idea de que le vaya a durar más tiempo. Ese ahorro económico podría suponerle una alteración en la forma de caminar o provocarle ampollas o laceraciones por el roce
  8. Pruébale el calzado con los calcetines puestos para decidir bien el número que le va mejor. Presiona la punta del calzado por la parte superior para comprobar que los dedos no le rozan con el final del calzado.
  9. No olvides que el calzado no tiene que llevarse puesto todo el día. Reserva alguna hora al día para que caminen descalzos y los pies estén liberados de zapatos. Con unos calcetines antideslizantes o zapatillas para estar en casa será más que suficiente.
  10. Vigila sus pies regularmente. No es frecuente, pero si observas cualquier tipo de deformidad en los dedos o la aparición de uñeros, acude a un profesional para buscar solución cuanto antes.

Lo que resulta más frecuente es la aparición de eccemas o rozaduras debido al roce del calzado con la piel de los niños, muy delicada y vulnerable, a pesar de haber elegido un calzado de calidad. En ese caso, mantén la piel muy hidratada y desinfecta las heridas.

Aplícales algún apósito protector para evitarles dolor con el roce del calzado hasta que la herida cierre y déjala al aire si no llevan calzado para que se sequen y cierren antes. También puedes hacer uso de la homeopatía que te puede ayudar en el caso de rozaduras o eccemas.

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