Varices en el embarazo

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A medida que avanza el embarazo es común en muchas mujeres la aparición de varices. Más aún si estás embarazada y especialmente durante los calurosos meses de verano donde posiblemente la frecuencia y la intensidad de las mismas sea mayor.

Las varices son dilataciones venosas que se caracterizan por la incapacidad de establecer un retorno eficaz de la sangre al corazón. Cuando el caso es más grave se puede observar una sobre-elevación de la piel en la zona de la vena afectada.

Los cambios propios del embarazo, como el aumento del flujo sanguíneo, las alteraciones en la composición de la sangre, el crecimiento progresivo del útero, etc., hacen que la circulación sanguínea se vuelva más lenta, favoreciendo así que las venas se dilaten.

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?

– Calambres nocturnos.

– Pesadez.

– Hormigueo.

– Hinchazón y sensación de quemazón.

¿Existe algún tratamiento para mejorar estos síntomas?

Existen varios medicamentos homeopáticos que pueden ayudarte a aliviar los síntomas asociados a las varices. Algunos medicamentos cuyo principio activo se fabrica a partir de  Hammamelis Virginiana, pueden resultar útiles en aquellas varices que empeoran con el calor y en las que existe una sensibilidad importante a la presión.

En otros casos, las varices se acompañan de hematomas debidos a la fragilidad capilar o de una coloración azulada, en cuyo caso pueden ser útiles aquellos medicamentos cuyo principio activo se fabrica a partir de las plantas Árnica Montana o la Pulsatila.

Normalmente los medicamentos homeopáticos suelen administrarse en forma de gránulos, gotas, etc. También puedes recurrir a productos de cuidado diario, como el gel de Árnica cuya aplicación, acompañada de un ligero masaje hacia arriba, puede aliviar la sensación de piernas cansadas al final del día.

En cualquiera de los casos, consulta con tu farmacéutico o un médico homeópata para que sea él quien te asesore en cuanto al tipo de tratamiento, la forma de administración y la dosis del mismo. 

Y no olvides…

– Utilizar medias que no sean ajustadas.

– Llevar ropa ancha y cómoda.

– Procurar descansar elevando las piernas para favorecer el retorno venoso.

– No cruzar las piernas al sentarse.

– Utilizar calzado cómodo, que no apriete.

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