Otro paso atrás en los derechos de las madres

Creo que los que ya me van conociendo saben que en política no me caso con nadie, lo que me permite contar las cosas como son sin ningún tipo de rubor asociado a ideologías determinadas.

Cuando en el año 2007 se aprobó la Ley de Igualdad una de las consecuencias más importantes fue la modificación simultánea de otras leyes, como la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que mejoraba las prestaciones por riesgo laboral durante el embarazo o la lactancia. Incluir la lactancia sobre todo fue un gran logro. Con una baja maternal exigua que dificulta en gran medida alcanzar el mínimo de seis meses de lactancia materna exclusiva que recomienda la Organización Mundial de la Salud´- y todos los organismos competentes – para todos los niños del mundo, dados los prejuicios que puede conllevar el introducir leche de vaca modificada y otro tipo de alimentos antes de esta edad, tener una ley que permitía cambiar de puesto de trabajo o incluso acceder a una baja laboral por cuestiones relacionadas con la lactancia fue un avance importante para algunas mujeres. Aunque pocas se enteraron y seguramente muy pocas usaron este derecho, ahí estaba y algunas recalcitrantes activistas como yo no perdíamos oportunidad de dejarlo caer si era necesario.

Regular las bajas por riesgo laboral durante el embarazo también fue un logro. Hubo una época en la que si necesitabas una baja antes de parir este tiempo se descontaba sin ningún tipo de compasión a tu baja maternal posterior. Trabajar con tóxicos, por turnos, o en labores que requieren mucho esfuerzo físico – o simplemente estar de pie durante jornadas de ocho horas o más o tener que realizar desplazamientos muy largos – es peligroso durante el embarazo. No hay que olvidar que el porcentaje de bebés prematuros o de muy bajo peso es cada vez mayor en los países occidentales. Con unos controles del embarazo cada vez mejores, cada vez mayor acceso a la sanidad, mejor alimentación e higiene y mejor calidad de vida en general, este aumento está achacado por supuesto al estrés.

Tener un embarazo relajado es fundamental para tener un hijo sano, tal y como demuestran cada vez más estudios relacionados con la salud primal, esos que investigan la relación entre los primeros años de vida y las condiciones de embarazo y parto con la salud del adulto, no sólo la psicológica. Ya se sabe pro ejemplo que de las condiciones en que se viva el embarazo puede depender incluso que un adulto tenga mayores probabilidades de sufrir patologías relacionadas con el metabolismo, como obesidad, hígado graso o diabetes tipo II.

Algunos países disponen de una baja laboral obligatoria que debe tomarse durante las últimas semanas de embarazo. La cuestión es proteger al bebé, que, lo lamento por las feministas, es el individuo más vulnerable de la sociedad y por tanto el que precisa una mayor protección de sus derechos.

Aquí sin embargo la decisión de otorgar a una embarazada una baja laboral anterior al parto dependía única y exclusivamente del médico. Una mala noticia cuando tenías una médica como la mía, por ejemplo, que parecía que las bajas (todas) las pagaba ella de su bolsillo, pero una buena noticia cuando te había tocado en suerte un médico empático que comprende que con una tripa de ocho meses no puedes estar atendiendo al público en una tienda durante ocho horas seguidas, que sabe que las embarazadas sufren acoso laboral en una proporción enorme o simplemente que ha padecido él mismo de ciática y sabe lo que es.

Las cosas cambian y a pesar de que algunas noticias parecían en principio esperanzadoras, la realidad es que a algunos se les está viendo el plumero demasiado deprisa. Proteger la maternidad es una necesidad incuestionable para cualquier sociedad que pretenda seguir existiendo en un futuro a medio plazo, pero, y ahora sí les doy la razón a las feministas, no se puede proteger la maternidad a costa de los derechos laborales de las mujeres. Y, como os contaré a continuación, esto es lo que en realidad se está pretendiendo.

Para no alargar el post hasta que se convierta en aburrimiento, a continuación.

Permanezcan atentas a sus pantallas.

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