Otro paso atrás en los derechos de las madres II

Como os había prometido aquí os traigo las estupendas novedades que la reforma laboral trae para nosotras, las madres.

A pesar de todas las buenas palabras que hemos venido escuchando hasta ahora, parece ser que o no se ponen de acuerdo o alguno no se ha enterado todavía de qué va la vaina. Conciliar, mejorar los horarios y blablabla está muy bien. Lo malo es cuando a partir de ya se pretende que las empresas – todas – asuman el gasto de las bajas laborales por riesgo durante en embarazo y parto hasta en un 30% de su coste y que estas bajas dejen de ser controladas por la seguridad social y pasen a ser única y exclusivamente decisión de las mutuas.

jas-maternales-de-banez-mas-discriminacion-para-la-mujer”>Esto es lo que pretende la Ministra de lo que sea, Fátima Báñez. Y esto, señores, es muy mala noticia.

Hay cuestiones de perogrullo, como que la Seguridad Social es un bien común y debería importarnos poco que sea rentable, para eso están los impuestos y los presupuestos generales del estado, para garantizar entre otras cosas la salud de los ciudadanos, que al fin y al cabo somos los que corremos con todos los gastos a través de eso que ya he mencionado, los impuestos. Otra perogrullada es que, en el lado contrario, aparecen las mutuas y aseguradoras sanitarias, empresas privadas cuyo objetivo principal es ganar dinero, tal y como está el patio, obviamente cada vez más, aunque eso implique en la mayor parte de los casos un servicio peor. A partir de ahora si estáis embarazadas procurad que no os de un lumbago, una cistitis o una rotura prematura de membranas porque os vais a fastidiar.

Hay otras cuestiones igual no tan obvias, pero que están ahí. España es un país de pymes. Empresas diminutas y en la mayor parte de los casos familiares en las que hacerse cargo de una baja laboral ya es todo un logro, con lo que asumir un 30% del coste de una baja por riesgo laboral durante el embarazo y la lactancia, en el caso de que la mutua sea como tiene que ser, puede suponer un descalabro total.

Conclusión, volvemos a los tiempos, de los que realmente no sé si habíamos salido, en los que contratar a mujeres va a ser en muchos casos inasumible para según quién. Y hala, de vuelta a la intimidad de la cocina que, según parece, es donde debemos estar. Así pretenden solucionar el problema del paro, supongo.

De verdad, señores políticos, las cosas NO se hacen así. Por favor, señores políticos de todos los colores, miren hacia el norte. La cuestión principal es cómo se gestionan los impuestos. Que es que al final te dan ganas hasta de no pagarlos.

Me cabrea. Yo quiero ser vikinga.

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