Las voces olvidadas

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“Mujer legrada, mujer preñada” “Si ha pasado esto es porque algo iba mal” ” Verás como enseguida te vuelves a quedar”…

Perder un bebé a una edad gestacional temprana es algo bastante común. Se calcula que uno de cada cinco embarazos termina en aborto, principalmente durante el primer trimestre y conozco a muy pocas embarazadas que no pasaran los tres primeros meses con el “síndrome de la braga” – cada diez minutos al baño a comprobar que todo sigue “ahí”.

El aborto, como la muerte y todo lo doloroso, es tabú en esta sociedad y no hay escasez de almas caritativas que intentan sacarte de tu duelo por la vía de las prisas. Tienes que salir, normalizar tu vida, volver a reir…como si nada hubiera pasado. Yo, que he vivido la experiencia de tener una hija al borde de la muerte, puedo comprender con facilidad que perder un hijo, aunque aún no le conozcas, es una experiencia desgarradora, merecedora de todo el tiempo del mundo, de todo el consuelo, de todas las palabras posibles…Completar el duelo por esas voces olvidadas es imprescindible para poder avanzar, porque sí, en algún momento volverás a reir y a disfrutar de la vida, pero como todo, lleva su tiempo y su dedicación y después nada será igual.

El Parto es Nuestro, en colaboración con la red de apoyo Superando un Aborto presenta el 17 de febrero en el Espacio de Canarias en Madrid, el libro “Las voces olvidadas”. Escrito con todo el cariño de mujeres y profesionales que sufrieron la experiencia o dedican sus esfuerzos a acompañar a otras que pasan o han pasado por lo mismo.

Dejar de invisibilizar las pérdidas, compartir experiencias y sentimientos, alumbrar todas las formas que existen de manejar un aborto espontáneo – el legrado NO es imprescindible, existen otros métodos y la mujer tiene el derecho a disponer de toda la información existente y a elegir – y sobre todo no minimizar estas experiencias es la función de este libro, que para todos los interesados en la sexualidad femenina debería ser un imprescindible. Empezando por nosotras, mujeres con el deber de conocer nuestro cuerpo.

Porque no hay que callarse. No hay que esconderse. Y cuando hay que llorar se llora. No estás sola.

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2 Comentarios

  1. Mercedes 2 Febrero 2012

    No he pasado por el trauma del aborto, y menos aún por el trauma de la pérdida de un hijo. Sin embargo supongo que no es igual.

    He pasado por una operación invasiva en la que se me planteaba la posibilidad de no tener hijos, era muy joven, pero muy consciente de todo. Fue doloroso, pero pasó el tiempo, y mi naturaleza me permitió ser madre.

    Nada es comparable, pero cuando la vida te da oportunidades para tener hijos, y la misma naturaleza te pone obstáculos antes de llegar a parirlos, hay que verlo como parte de tu naturaleza. No es lo mismo que sea en el primer trimestre, donde tus expectativas son de otro tipo. Sin embargo esto no quita que debas llorar la pérdida y ES HUMANO… es la única forma de poder superarlo y no hacerlo mayor.

    Mi madre perdió dos embarazos, el primero de seis meses y el segundo de dos. El primero fue mucho más doloroso, y tras el segundo tuvo mucho miedo, llegó a tener 5 hijos sanos… AUn así, más tarde perdió a su hijo de 28 años. Nada fue igual y todo fue doloroso. Pero creo de verdad que el dolor no se puede comparar.

    Hay que estar cerca de los que sufren, y permitirles el llanto, incluso como leí en el blog de Amor maternal, tener la posibilidad de enterrarlos. Son nuestros niños.

  2. Anonima 11 Diciembre 2012

    Hola a todos, es la primera vez que escribo un comentario en internet sobre algo, leo muchísimo, pero nunca escribo. Este tema me toca de cerca.tengo 27 años y he sufrido 3abortos espontáneos en un periodo corto de tiempo,los tres en el primer trimestre de gestación. Uno a las 6 semanas,otro a la 8semana y el último en la semana 12.

    Hoy puedo decir que tengo 5 hijos, 3 están en el cielo,con sus nombres y apellidos. Y otros dos que están con nosotros aquí en la tierra,uno tiene 14 meses y otro mes y medio. Siento la necesidad de saber que están en algún sitio, y que existieron de verdad. Desde su concepción empezaron a existir, su cuerpo aún estaba evolucionando,pero ya existía, su alma ya estaba creada,ya eran angeles que tenían su misión de ir al cielo para cuidar de su familia desde allí.

    Les tengo muy presentes y me pregunto si el día que me muera me encontrare con ellos y si sabrán que yo soy su mama y que les quería mucho aunque no les hubiera visto la carita….

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