¿Son peligrosas las dietas altas en fructosa durante el embarazo?

fructosa

La fructosa es el azúcar natural de la frutas, los vegetales y la miel. Importante para la vida, la fructosa además es uno de los dos compuestos principales del azúcar de mesa. Y por su fácil extracción se usa comúnmente en la industria alimentaria para endulzar todo tipo de comidas y bebidas. La fructosa de los alimentos procesados está relacionada con enfermedades metabólicas como la obesidad o la diabetes y, a estas alturas, ya es obvio que la sociedad industrializada consume mucho azúcar y no precisamente de las frutas. Refrescos, zumos, cereales del desayuno, mermeladas…el jarabe de maiz alto en fructosa se usa habitualmente para edulcorar muchos de nuestros alimentos. Y es malo para la salud.

Tener hábitos alimenticios saludables es importante durante todas las etapas de nuestra vida. Una buena dieta reduce el riesgo de padecer un sinnúmero de enfermedades que se adquieren a lo largo de la vida precisamente por comer mal. Pero esto es sobre todo muy importante cuando estás embarazada.

Las dietas ricas en fructosa se han relacionado, según un estudio reciente realizado por la Universidad de Washington en St. Louis, con problemas de placenta durante el embarazo que conllevan un retraso en el crecimiento fetal intrauterino. El asunto parece paradójico, pero no lo es. Cuando un bebé no recibe suficiente aporte de nutrientes durante el embarazo “entiende” que esto es debido a que hay escasez de recursos en el exterior. El primer efecto es que crece más despacio. Pero la naturaleza es previsora y esto no sólo se queda ahí.

El metabolismo de un bebé con crecimiento intrauterino retardado se ajusta a este entorno de escasez, pero a la vez, se prepara para seguir viviendo en escasez una vez nacido. Así el metabolismo se altera y el bebé se prepara para optimizar cualquier recurso disponible, es decir, desarrolla cierta tendencia a acumular grasa por si acaso, su metabolismo se convierte en ahorrador.

Esto, que en tiempos pasados cuando la escasez de recursos alimentarios era habitual vino muy bien para la supervivencia de la especie (si hay poco es mejor aprovecharlo todo) no es tan bueno cuando el niño nace en un entorno en el que además vivimos sobrealimentados. Y así se disparan los casos de obesidad y diabetes infantil.

Las dietas altas en fructosa durante el embarazo tienen por tanto también efectos a largo plazo. Más niños obesos y con problemas derivados de la dieta desde antes de nacer.

Si estás embarazada, cuídate. Y si no, también, porque está recomendación es para todos.

Foto | Thevelvetbird 

Vía | Vitónica

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