Conocer el sexo del bebé

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Siempre con prisas, conocer el sexo del bebé cuanto antes es una de esas cuestiones que no escapa a esta sociedad de marketing y velocidad sin frenos. ¡A las 16! ¡A las 12! ¡A las 10 semanas! La carrera por comprar patucos rosas o azules no puede esperar, así que, el más rápido gana.

La última oferta abre la veda a las siete semanas – y me imagino que ya más pronto nunca se podrá llegar. Mediante un análisis de sangre materna, una nueva prueba permite recuperar fragmentos de cromosomas sexuales del bebé y así poder determinar el color de las sábanas de la cuna. Una buena noticia en países en los que se practican amniocentésis con el único objetivo de conocer el sexo del bebé, cosa que está muy fea, porque la amniocentésis es una prueba invasiva y con un riesgo no del todo despreciable de aborto.

Conocer el sexo del bebé puede ser importante para algunas personas. Familias con enfermedades ligadas al sexo, como la hemofilia, tendrían así más tiempo en el caso de que tuvieran que tomar alguna decisión difícil – aunque hoy en día y con las técnicas de reproducción asistida esto no es necesario, seleccionar el sexo del bebé por problemas de salud sigue siendo caro e inaccesible para mucha gente. También aquellas familias que desean mucho, mucho un sexo en concreto – ¿quién no se ha topado alguna vez con esa familia de cuatro hijos, los cuatro chicos y ha pensado aquello de “la última vez tampoco fue niña”? – tendrían así un poco más de tiempo para asumir el asunto.

Lo del sexo del bebé está tan relacionado con deseos o miedos inconscientes – y algunas veces inconfesables – que a mí, particularmente, me gustaría que se tomara con algo más de “resignación”, aunque yo misma estaba deseando tener niñas y sentí un gran alivio cuando, tras su nacimiento que no antes, me confirmaron que sí, que eran niñas (de las ecografías me fío poquísimo hasta la fecha, je). Al fin y al cabo, cuando llegan al mundo los quieres igual, o eso creo. Pero también entiendo que quiera saberse, claro. Como digo, yo misma lo necesitaba, a pesar de que de las ecos sigo sin fiarme del todo.

Así que ya sabéis, a partir de ya, a las siete semanas.

Foto | Siti Saad

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