Cómo cuidar el suelo pélvico tras el parto

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Una de las cosas que debería considerar una mujer que acaba de dar a luz es la recuperación del suelo pélvico. Ponerlo de nuevo a punto tras los meses de embarazo y el parto y ayudarle a recuperar su tono y su flexibilidad será muy útil para mejorar la calidad de vida y prevenir problemas en el futuro. Tanto si has tenido un parto o cesárea te recomendamos que no te olvides de él.

¿Qué es el suelo pélvico?

El suelo pélvico, el gran desconocido, es un conjunto de músculos que se encuentran situados en la parte inferior de la pelvis, entre el hueso del pubis y el coxis. Su función es sujetar todas las vísceras que se encuentran en la pelvis, como la vejiga, el útero, etc., y de ahí su gran utilidad de mantenerlo fuerte y cuidado.

¿Por qué es tan importante tomar consciencia de él tras el parto?

Los meses de embarazo son especialmente “duros” para toda la musculatura que compone el suelo pélvico, ya que éste debe ser capaz de sujetar mayor cantidad de peso, tanto por el aumento de peso de la gestante como, sobre todo, porque una parte de este aumento de peso proviene del útero durante la gestación, que aumenta en volumen y peso considerablemente. Es más, posiblemente hayas notado que durante los meses de embarazo, tenías pequeñas pérdidas de orina que antes no tenías.

Durante el parto, además, en el expulsivo, los pujos harán que esta musculatura se pueda debilitar más debido al esfuerzo “extra” de este periodo.

¿Qué consecuencias podría tener un suelo pélvico debilitado?

Si estos músculos pierden fuerza y tono las principales consecuencias son:

  • Pérdidas inconscientes de orina (incontinencia de orina)
  • Prolapsos de útero y/o vejiga, es decir, descenso de las vísceras que se alojan en el interior de la pelvis

¿Cómo ayudarle a recuperarse tras el embarazo y parto?

  1. Ejercicios de Kegel, siempre contigo. Igual que uno se plantea hacer abdominales para recuperar tono en el abdomen, una mujer debería hacer estos ejercicios tras su embarazo. Para que te resulte sencillo, prueba a hacerlos primero tumbada boca arriba. Consisten en tomar aire y contraer la musculatura de la que estamos hablando mientras echas el aire. Puedes probar a interiorizar qué tipo de contracción hacer cuando tienes ganas de orinar y debes aguantar las ganas, pero ¡ojo!, no debes coger la costumbre de hacer estos ejercicios mientras orinas.  No vaciarías bien la vejiga y aumentaría el riesgo de tener infecciones urinarias.
  2. Evita el sobrepeso y la obesidad. Si has cogido uno kilos de más durante estos meses, haz lo posible para perderlos poco a poco y de forma saludable. Es una manera de no sobrecargar esta musculatura y frenar el efecto que la gravedad tiene sobre las vísceras abdominales.
  3. Mantén una musculatura abdominal fuerte. Es tan importante o más que los músculos abdominales estén fuertes, puesto que estos ayudan en la sujeción de las vísceras que están en la pelvis.
  4. Evita el estreñimiento. Lleva una dieta variada y sana, abundante en fibra, para evitar estar estreñida. El estreñimiento hace que se deban hacer mayores esfuerzos en el momento de evacuar y así se va debilitando progresivamente el suelo pélvico.
  5. Bolas y conos vaginales. Son herramientas que te ayudarán a ejercitar el suelo pélvico de una forma más amena. Cuando estos son colocados en el interior de la vagina, las paredes de ésta se contraen para evitar que se caigan, fortaleciéndose. Son buenos complementos a los ejercicios de Kegel que ya hemos comentado, pero es preferible que tengas algo tonificada la musculatura previamente antes de comenzar con ellos. Consulta con tu matrona o tu fisioterapeuta si es adecuado y qué te recomienda más, especialmente con los conos. Los conos vaginales pueden irse graduando de peso, aumentándolo gradualmente, pero no es bueno empezar con uno de gran peso si todavía no eres capaz de sujetarlo.
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