Cómo aliviar los picores de la piel durante el embarazo

Cómo aliviar los picores de la piel durante el embarazo

A lo largo del embarazo se producen multitud de cambios que resultan fisiológicos, incluso necesarios para la futura mamá y el bebé. Muchos de ellos podríamos englobarlos en aspectos relacionados con la piel de la gestante: aumento de la pigmentación, estrías, aumento del vello, picor… Todos ellos se deben a los cambios hormonales que acontecen en el cuerpo de toda mujer gestante. Por suerte, muchos de ellos son incómodos o molestos pero no son peligrosos ni advierten de que pase algo anómalo. La mujer sólo debe observarlos y fomentar el autocuidado para llevarlos de la mejor manera posible, ya que se trata de cambios temporales que desaparecen tras el parto, con la recuperación progresiva de niveles hormonales tras el nacimiento del bebé.

El picor en el cuerpo, especialmente en zonas que sufren mayores modificaciones respecto al volumen, como es el abdomen o las mamas, es frecuentemente motivo de visita a la matrona o ginecólogo.

Estos picores que aparecen en la tripa, la espalda, las piernas y el pecho se deben como hemos dicho a los cambios hormonales inherentes al embarazo y también al estiramiento progresivo que sufren las células de la piel al irse adaptando al aumento de peso y volumen de la gestante.

¿Qué puedo hacer hasta que nazca mi bebé?

No sufras. El picor es muy molesto en algunas ocasiones pero es algo pasajero, que desaparece por completo tras el parto, así que es cuestión de paciencia y de seguir ciertas pautas de cuidado:

1) Hidrata tu piel. Dado que la piel va a sufrir un fuerte estiramiento, especialmente en abdomen y mamas, por el crecimiento progresivo en su volumen, mantenla lo más hidratada posible. Dúchate a diario pero procura no permanecer mucho tiempo bajo el grifo y evita bañarte, en estos casos siempre es mejor la ducha.

2) Usa ropa con tejidos naturales y suaves. No utilices prendas de tejidos sintéticos. Es mejor siempre que las prendas sean de algodón o lino y que las laves con productos suaves, sin abusar o incluso evitando los suavizantes de la ropa.

3) Intenta evitar aquellas bebidas excitantes, como el café o el té. Si comienzas a sufrir picores y además eres consumidora de bebidas excitantes aumentará tu ansiedad y provocarás mayor sensación de picor. Esto no sólo te hará sentir incómoda e irritada sino que favorecerás el rascado y las lesiones secundarias al rascado, entrando en un círculo vicioso difícil.

4) Durante los meses del embarazo debemos ser más precavidos. Los cambios también afectan a la forma de asimilar los medicamentos. Es más, quizá medicamentos para los que nunca has sido alérgica pueden provocar pequeñas reacciones alérgicas durante esta etapa. En este sentido, recordarte que la homeopatía es apta para las embarazadas y que nos se han descrito efectos secundarios relevantes asociados a la toma de medicamentos homeopáticos, pero siempre has de acudir a tu médico para que te indique qué tratamiento homeopático es el más adecuado para aliviar las molestias que te puedan surgir durante el embarazo.

5) Mantén una adecuada humedad ambiental. Para evitar que tu piel se reseque en espacios cerrados como en casa o en el trabajo ten cuidado sobre todo en invierno al hacer uso de la calefacción. Aumenta el nivel de humedad del ambiente utilizando humidificadores o colocando simplemente recipientes de agua en zonas estratégicas, como al lado de los radiadores o estufas. Tener plantas de interior por distintos sitios también favorece el tener un nivel de humedad saludable.

 ¿Cuándo debo preocuparme?

Si nuestros consejos no te son de utilidad siempre puedes acudir a la consulta de tu matrona o ginecólogo y hacer un diagnóstico más amplio.

Sin embargo, toda  mujer embarazada debe prestar especial atención a un tipo de picor en la piel muy característico. Éste aparece en las palmas de las manos y de los pies y se agudiza por las noches. De padecer un picor con estas características hay que descartar que no se deba a un problema hepático que aparece con cierta frecuencia en las mujeres embarazadas y que podría afectar al feto de no ser tratado adecuadamente.

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