Comer por dos

Piknikas

La teoría es que durante la gestación y la lactancia no debería ser necesario dar ninguna recomendación sobre dietas. Si la dieta es saludable, como debería serlo, no es necesario volverse loca con los contenidos en omega 3 que favorecen el desarrollo del cerebro del aceite de pescado o lo conveniente del consumo de lácteos para mantener el aporte de calcio. Bien, los pescados con más cantidad de omega 3 también tienen altos contenidos en mercurio, si tomas demasiado calcio puedes hacer unas bonitas piedras en el riñón. Obsesionarse con la dieta es agotador en cualquier momento, pero mucho más durante el embarazo. La consigna no es comer por dos, sino comer lo que te apetezca, cuando te apetezca, siempre que lo que comas sea sano y te siente bien.

Si comes bien durante el embarazo puedes evitar problemas como la diabetes gestacional. Esto implica comer frecuentemente y cantidades pequeñas de cosas saludables. Todas las veces al día que quieras, que de paso así mejoras las náuseas y la acidez.

Los expertos en lactancia materna aseguran que hacer recomendaciones sobre la dieta a una madre lactante es contraproducente: introducir cambios en la dieta puede costar un gran esfuerzo, añadiendo un obstáculo más a la práctica de dar el pecho. La teoría es que se debe comer bien y en un mundo ideal debería ser así. En realidad la alimentación de la madre influye muy poco en la calidad de su leche. El metabolismo materno da preferencia a la producción de leche y madres con dietas hipocalóricas o incluso desnutridas son capaces de producir leche en cantidad y de calidad suficiente para sus bebés.

Sin embargo no está de más recordar de nuevo que tu alimentación influye en la salud de tu hijo. Un nuevo estudio acaba de demostrar que la ingesta de grasas durante el periodo de lactancia influye en temas como la obesidad infantil o el desarrollo de enfermedades relacionadas con el metabolismo, como la diabetes. El estudio asegura que la ingesta de grasas durante la lactancia tiene aún más repercusión que su ingesta durante la gestación.

En este último trabajo, presentado el día 13 en la Reunión Anual de la Sociedad para el Estudio del Comportamiento Alimentario (SSIB), se indica que las madres que consumen una dieta rica en grasas mientras amamantan transmiten un mayor riesgo de prediabetes y obesidad a sus hijos comparadas con las que toman ese tipo de dieta sólo durante el embarazo. La SSIB, la sociedad científica más importante en el campo de la investigación de la conducta alimentaria, celebra esta semana su XVIII encuentro anual en Pittsburgh.

Así pues, y como lema general, no sólo ahora, sino siempre, una dieta sana equivale a comer para dos, por la salud de los dos. Si además te comer sano, das el pecho y dado que la teta contiene leptina, que reprograma el metabolismo del niño de modo que en la vida adulta está protegido frente a enfermedades como la obsesidad y la diabetes, y que además los niños de pecho autorregulan mejor su propia alimentación, tu hijo te lo podrá agradecer mucho, mucho tiempo después. Aunque durante su infancia no destaques por tus dotes como cocinera.

Consulta con tu médico sobre el aporte extra de ciertas vitaminas y yodo durante gestación y lactancia y después, come bien, de lo que te guste y cuando quieras, sin pasarte con los bollos, es la única recomendación.

Foto | c r z

0 Comentarios

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*