Ansiedad y estrés (I)

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De tenerte en mis brazos, que decía la canción. Cuando una se queda embarazada no ve el momento de poder abrazar a su bebé. El tiempo se alarga y parece que nunca llega… Desgraciadamente creo que la maternidad y la vida moderna andan un poco reñidas en muchos aspectos. El embarazo, que deber ser un periodo de introspección y de calma, en el que la mujer pudiera centrarse en ella misma y en su bebé, frecuentemente se convierte en una carrera de obstáculos, contra el reloj biológico, contra tu jefe, a la búsqueda del último grito en gadgets para bebés…

Lo que curiosamente se denomina “la dulce espera” se ha transformado más bien en un “de susto en susto y tiro porque me toca“. Análisis, cribados neonatales, amniocentesis, el bebé es muy grande, el bebé es muy pequeño, hay mucho líquido, poco líquido, está de nalgas…

El sexo del bebé se puede llegar a convertir en una serie de sobresaltos, ahora es niño, ahora ya no. Las parejas se angustian incluso antes de embarazarse. Los test de embarazo compiten por ver quién es capaz de detectarlo antes, sin haber tenido siquiera una falta. Del parto mejor no hablar. Lo más habitual es que cuanto más cerca esté el momento más terror produzca. Las mujeres corren de acá para allá, al trabajo, al médico, al pediatra con el mayor, a matronatación,  con sus tripas enormes, y nadie es capaz de dejarlas sentarse en el autobús. Y encima hay que estarse preocupando por las estrías.

Aunque de siempre se ha dicho que el estado emocional de la madre influye directamente en la salud del bebé, los últimos estudios demuestran lo importante que es cuidar del aspecto psicoafectivo del proceso. El estrés durante el embarazo dispara el índice de partos prematuros y niños de bajo peso al nacer. Los bebés nacidos de madres estresadas tienen más posibilidades de sufrir enfermedades como la depresión o dificultades en la adaptación a su propio estrés, hiperactividad, etc…, en su infancia e incluso en su vida adulta. Vayamos teniendo estas cosas en cuenta.

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1 Comentario

  1. Lourdes 11 Agosto 2011

    Es cierto esto de la ansiedad y hay que tomarselo en serio porque en mi primer hijo estuve muy ansiosa y todo ahora el ya tiene 5 años y esta con tratameniento contra la ansiedad le diagnosticaron mutismo selectivo y a pesar que lo llevo a terapias desde los 2 años se niega hablar delante de los demas especialmente en su colegio porque en casa conversa con total naturalidad las cosas que su seceden en su entorno asi q solo me queda tener como hasta ahora mucha paciencia y esperar q por desición propia el se decida hablar delante de los otros.

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