10 consejos para prevenir y calmar las hemorroides en el embarazo

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Las hemorroides son pequeñas venas de la zona del recto que se inflaman y dilatan acumulándose en esta zona y proyectándose hacia el ano. Pese a que el tamaño es variable, lo cierto es que habitualmente  resultan dolorosas y en algunas ocasiones sangran, especialmente a la hora de ir al baño.

Pueden aparecer en cualquier momento y a cualquier edad pero es muy habitual que las embarazadas vean como aparecen en el transcurso de los meses de gestación, especialmente en las últimas semanas. Pese a que muchos de los cambios que experimenta la futura mamá son esperados, desafortunadamente no todos ellos se reciben de la misma manera.

¿Por qué son tan frecuentes durante el embarazo?

El embarazo es una situación “ideal” para que aparezcan las temidas hemorroides. Existen muchas razones que favorecen su aparición: la dificultad que tiene la sangre de las piernas para volver al corazón debido a la presión que ejerce el útero sobre venas que pasan por la pelvis, los cambios hormonales, el estreñimiento tan común durante el embarazo…

Al igual que es más fácil que en una mujer embarazada aparezcan varices en las piernas, éstas también aparecen por los mismos motivos en la zona rectal.

Si además ya habías tenido hemorroides previamente al embarazo o tienes algún otro factor de riesgo es posible que no te libres de ellas en estos meses.

¿Y qué puedo hacer para prevenirlas?

Pese a que hay veces que es imposible que éstas no aparezcan, es cierto que existen formas de prevenirlas al máximo.

  1. La regla de oro: evita el estreñimiento, Es habitual, como hemos dicho, durante el embarazo, ya que los cambios hormonales, de los que no te librarás durante estos meses, enlentecen el ritmo intestinal. Procura llevar una dieta rica en fibra (verdura, fruta, cereales integrales, frutos secos…) y beber abundante agua. Camina todos los días y mejor aún si haces algún ejercicio de forma regular y diaria.
  2. Evita el sedentarismo. Si ya de por sí el intestino va más lento de lo habitual, no le ayudes. Muévete y mantente activa, evitando estar sentada o de pie quieta durante mucho tiempo. Si permaneces mucho tiempo sentada o de pie aumentará la presión sobre las venas que están alrededor del recto.
  3. Trata de no hacer mucha fuerza cuando estés en el baño ni estés durante tiempo prolongado sentada en el inodoro. Esto provoca una mayor presión sobre las venas del recto y hay también más riesgo de que alguna venita se rompa y sangres.
  4. Practica los ejercicios de Kegel. Con esto ayudarás a mantener la musculatura que está alrededor del recto fuerte y flexible y mejorará también la circulación sanguínea en la zona. Así conseguirás evitar su aparición.
  5. Descansa tumbada sobre tu lado izquierdo. También puede ser sobre el derecho. Al menos evita estar boca arriba durante mucho tiempo. Es una forma de favorecer el retorno venoso que proviene de las piernas hacia el corazón, de forma que la sangre no se quede retenida en las zonas donde hay más presión.

¿Y si ya las tengo…qué puedo hacer para aliviar las molestias?

Si pese a todos los consejos que te hemos dado no ha sido posible prevenirlas, aquí te indicamos cómo aliviar los síntomas.

  1. Mantén la zona del recto limpia. Limpia bien esta zona tras ir al baño. Hazlo a conciencia pese a que te resulte molesto, puesto que los desechos que pueden quedar si no se limpia bien pueden irritar el tejido tan sensible de esta zona y provocar aún más dolor. Procura evitar el papel higiénico, ya que por su sequedad te resultará más molesto y apuesta por el papel higiénico húmedo (siempre que no contenga productos irritantes). Mejor aún limpiar la zona con una toalla de algodón húmeda y tibia y secar bien cuidadosamente.
  2. Aplica frío en la zona. El frío local ayuda a desinflamar las hemorroides y por lo tanto a disminuir el dolor que producen. Puedes hacerlo aplicando una bolsa de hielo (cubierta de una toalla o algo que haga que el contacto no sea directo) o simplemente con una toalla mojada en agua fría. A esta agua podrías añadirle algún producto natural que calme la inflamación, como por ejemplo, el Hamamelis.
  3. Baños de asiento con agua tibia. Hay mujeres que notan mucho alivio dándose baños de asiento sumergiendo la zona del recto con agua tibia. Lo más práctico es que compres un recipiente especial que puede adaptarse al inodoro.  Intenta que estos baños no duren más de 15-20 minutos aunque resulten agradables.
  4. Evita estar mucho tiempo de pie o sentada. Ya no sólo por evitar que moleste más la zona sino porque evitarás que aumenten de tamaño las hemorroides debido a la presión sobre la zona rectal si estás mucho tiempo en posición vertical.
  5. En cuanto a los medicamentos tópicos que se usan comúnmente para el alivio sintomático de las hemorroides, es mejor no usarlos durante los meses de embarazo, excepto que tu médico indique alguno de ellos de forma específica según la situación. Esto se debe a que muchos de ellos contienen corticoides o medicamentos anestésicos y estos  pueden absorberse por la mucosa del recto. Sin embargo, algunos medicamentos homeopáticos pueden aliviar los síntomas de las hemorroides ayudando a reducir la inflamación. Te recordamos que no se han descrito efectos adversos relevantes asociados a su toma y  que la homeopatía puede tomarse durante el embarazo, así que consúltalo con tu médico homeópata para buscar el más adecuado.  También puedes combinarlos con aquellos que te ayuden en el manejo del estreñimiento, ya que, como habrás observado, tiene mucha relación con las hemorroides.

Si has tenido la mala suerte de sufrir las molestas hemorroides durante el embarazo, es bueno saber que generalmente éstas desaparecen completamente (o casi) tras el parto, ya que muchos de los factores que favorecían su aparición dejan de existir.

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