Tú también puedes, papá

Que te creías que te ibas a librar… je.

papa y bebe

A pesar de que mamá esté amamantando a tu hijo, papi, y pienses que con eso ya está todo hecho, tienes que tener clara una cosa: amamantar a un bebé, sobre todo los primeros meses, puede considerarse como un trabajo a tiempo completo. De hecho, más. Si la opción de crianza incluye pasar mucho tiempo con el bebé en brazos, responder con prontitud a sus llamadas y en fin, lo que se considera una crianza con apego, que mejora los vínculos familiares y disminuye el riesgo de enfermedades y ahorra mucho dinero y disgustos, tenlo claro, papá: mamá está trabajando mucho más que tú.

Un bebé muy pequeño puede amamantarse 12, 14 veces diarias, tanto de día como de noche. Suele dormirse en brazos y todos tienen la pretensión de quedarse allí durante largos ratos. Se despiertan en cuanto que tratas de soltarlos en la cuna y chillan despavoridos en cuanto que detectan que no estás. Esto está bien, es lo normal. Piensa que en la época de las cavernas la naturaleza seleccionó a aquellos bebés que se comportaban así, a los bebés y a sus padres. El resto de la tribu falleció víctima del tigre dientes de sable, o algún bicho similar, y sus genes se perdieron en la inmensidad del tiempo.

Mamá tiene un trabajo que le lleva 24 horas diarias. Bien, a ratos puede dormir un poco. De hecho a ratos debería dormir un poco, aprovechando cuando el bebé duerme. Un trabajo de 24 horas diarias no remunerado y ¿por qué no decirlo? muy poco reconocido.

El simple hecho de que mamá esté en casa con el bebé no quiere decir que mamá pueda poner la lavadora, tender la ropa, preparar la cena y tu comida de mañana, llevarte el traje al tinte y encargarse de ir a pagar el impuesto de circulación. Los bebés demandan a mamá constantemente y a veces mamá no tendrá ni tiempo de ducharse. Así que te toca arrimar el hombro, mamá ya hace lo que puede.

Está claro, tu bebé no necesita que lo alimentes, ¡pero tu mujer sí! Si de verdad quieres implicarte en la crianza hay un montón de cosas que puedes hacer, sobre todo, no cargues a la madre con todas las tareas domésticas, no pretendas que resuelva todos los problemas logísticos. Ve a la compra, acuérdate de que se acabó el papel higiénico, lleva al hermano mayor a la piscina, prepara la cena, baña al bebé, cámbiale el pañal, plancha los bodies, vigila que no falten pañales y deja que mamá duerma un poco los sábados por la mañana mientras tú, solícito como buen papá que eres, te dedicas a enseñar a tu bebé a coger el sonajero y después pruebas nuevas técnicas para dormirle.

En definitiva, si tu mujer sostiene al bebe, sostén tú a tu mujer. Conviértete en padre-soporte. No dirás que no es un papel importante.

Piensa que al fin y al cabo te estás librando de darle (y pagarle) el biberón. ¿Que no tienes tiempo para tí? Ya. Con niños pequeños ¿quién tiene tiempo para nada? Y eso que todavía no has llegado a la fase “invitación a cumpleaños justo el viernes que quería quedar con los colegas”. Ya verás, ya.

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Foto | Goetter

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