¿Tengo que darle purés?

pures

 

La Organización Mundial de la Salud recomienda lactancia materna exclusiva los seis primeros meses de vida y complementada con otros alimentos a partir de ese momento, así que, más o menos cuando tu bebé cumpla los seis meses, tu pediatra te recomendará empezar con las papillas y purés. La introducción de la alimentación complementaria es el caballo de batalla de muchas madres, la realidad es que la edad es orientativa y muchos niños admiten nada que no sea leche hasta unos meses más tarde. La introducción de alimentación complementaria no es una ciencia exacta, tiene mucho de cultural (en un país en el que no haya plátanos no van a empezar por introducir el plátano) y no hay que agobiarse siguiendo unas instrucciones inflexibles.

Tal es el caso de los purés. Sales de la revisión del niño sano del pediatra con instrucciones precisas sobre la introducción de la papilla de arroz, vas a la farmacia, compras la mejor, la preparas con todo tu mimo y cuando intentas dársela a tu hijo, directamente la escupe. Bueno, no es nada personal. Los bebés poseen un mecanismo de defensa que se llama «reflejo de extrusión» que hace que escupan todo lo que no es leche – cucharas, papillas y cualquier otro alimento -, y que en la naturaleza servía para que no se tragaran nada raro, como un bicho, o que les pudiera hacer daño. Así que a muchos les cuesta un tiempo acostumbrarse a la cuchara. Y no tiene nada que ver con cuánto practiques, tiene que ver con la maduración: dejará de escupir cuando pierda el reflejo de extrusión.

Muchos niños además no admiten purés ni papillas. Nunca. La mayoría de los niños podrían pasar directamente del pecho o biberón a la comida sólida en trocitos sin pasar por los purés ni los potitos. ¿Cómo? Nada mejor que aprender de la experiencia. Si sientas a la mesa a tu hijo con el resto de la familia comprobarás que en determinado momento empieza a interesarse por la comida e incluso a pedir. El Baby-led weaning es un método de introducción de la alimentación complementaria que se basa precisamente en acompañar al bebé en su introducción a los sólidos permitiéndole que experimente con nuestra propia comida. Hoy un trocito de plátano, mañana un par de macarrones. Las madres que lo han utilizado aseguran que es fantástico, con la ventaja de que una vez que, con mucha insistencia, has conseguido que se coma los purés, de repente sólo quiere comer triturado. Con este método eso no pasa.

Así que no, no es imprescindible darle purés. Investiga, prueba, experimenta, infórmate, al fin y al cabo al principio no había batidoras.

Foto | Kelly Sue

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