Separación y enfermedades psiquiátricas

neuronas

Un estudio de la Universidad de Harvard pone de manifiesto que separar a las crías de ratón de su camada produce defectos en la mielinización de las neuronas, que se traducen en trastornos cognitivos y problemas de relaciones sociales en la edad adulta. En ratones, recalco.

La mielinización es un proceso por el cual los axones de las neuronas se recubren de una sustancia que los protege. En seres humanos la mielinización dura unos tres años (en su mayor apogeo) y los fallos graves en este proceso, comúnmente genéticos, producen enfermedades graves como la fenilcetonuria, que puede causar un severo retraso mental. La teoría de que el aislamiento social en edades tempranas provoca problemas de comportamiento e incluso alteraciones en la sustancia blanca del cerebro es antigua, pero los investigadores ahora han dado con las moléculas y los mecanismos que regulan todo este proceso, hallando que además existe un periodo crítico durante el cual debe producirse la mielinización.

Más allá de las enfermedades típicamente genéticas, como la fenilcetonuria, los fallos en la producción de mielina – la lipoproteína que recubre las neuronas – o en el proceso de mielinización en general están también relacionados con algunas enfermedades psiquiátricas como la esquizofrenia, una enfermedad multigénica cuyo desarrollo está muy influído por el medio ambiente.

Un nuevo estudio publicado en Science que, según los investigadores servirá para mejorar los diagnósticos precoces de este tipo de trastornos y que, de nuevo, nos recuerda que alterar los mecanismos que la naturaleza ha previsto para la crianza de los mamíferos puede salir muy caro. Porque el estudio está hecho en ratones, pero los procesos de mielinización probablemente no difieran tanto de los que se producen en humanos. Por algo son mecanismos que sobrevivieron a la edad de los dinosaurios.

Con un proceso de mielinización de unos tres años, un cerebro tremendamente plástico – muy influído por el medio – y perteneciendo a una especie social por naturaleza, estos estudios redundan en la idea de que lo mejor para nuestros hijos es reproducir hasta donde sea posible las condiciones de crianza que la evolución ha ido seleccionando durante millones de años para la especie humana. Sólo hay que echarle un poco de imaginación.

En el principio no había guarderías. Y tampoco madres criando solas. La desnaturalización de todos los procesos de embarazo, parto y crianza va sumando costes. Y aunque suene duro esto es lo que hay y es lo que dice la ciencia.

Foto | Khazaei

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