Sana, sana, culito de rana

Besos

Que los besos de mamá curan un montón de pupas es algo que la ciencia no necesita demostrar. Cuántas veces habremos curado golpes, heridas y casi hasta catarros a base de mimos. El cariño es bueno para la salud, lo sabe todo el mundo.

Los besos y abrazos de mamá o papá quitan el dolor, yo eso lo sé sin necesidad de que nadie me lo diga. Pero siempre viene bien que los sesudos científicos lo confirmen, que tener el respaldo de la ciencia te da un argumento irrebatible (y ya nadie te mirará raro cuando lo digas). Y es que sí, la ciencia lo dice y así nos lo cuenta Juan Casado, jefe de pediatría en el Hospital Niño Jesús, en su espacio en el periódico El Mundo.

La presencia, la imagen, e incluso la voz por teléfono de los padres (los estudios casi siempre se hacen con madres, pero yo incluyo a los padres, que hoy estoy generosa) disminuye la ansiedad y el estrés y además se asocia con una percepción menor del dolor. Y es que contra los nervios no hay nada mejor que una buena dósis de oxitocina.

Los pediatras lo han visto y las madres también. La presencia de los padres durante los tratamientos médicos de los hijos ayuda a éstos a superarlos mejor. Desde las salas de neonatología, en las que el método madre canguro ayuda a ganar peso, mantener la temperatura corporal y el ritmo cardíaco y reducir el riesgo de infecciones, hasta las consultas de enfermería en las que les vacunan. Si tú estás delante tu hijo sufre menos.

El niño hospitalizado tiene derecho a estar acompañado de sus padres o de la persona que los sustituya el mayor tiempo posible durante su permanencia en el hospital, sin obstaculizar la aplicación de los tratamientos necesarios para el niño.

Eso es lo que dice la Carta Europea de Derechos del Niño Hospitalizado. Y tienen razón.

En los análisis, tras el parto, en las UCIN, durante las radiografías…existen muy pocas situaciones en las que la presencia de los padres sea un obstáculo para las labores médicas y yo mejor que muchos, lo sé. Los niños tienen derecho a estar acompañados de sus padres y según la ley y según la ciencia, los hospitales tienen el deber de facilitar este acompañamiento. Extender la campaña Que no os separen más allá del momento inmediato tras el parto es nuestro derecho y su obligación. Porque permitir a los padres acompañar a sus hijos mientras están siendo atendidos por los médicos no sólo es un acto ético sino que además es mejor que el Dalsy.

Estar cerca de tus hijos mientras los atienden, coger su mano, darles teta… es bueno para su salud (y también para la tuya) y si el argumento del profesional es que trabajar en presencia de los progenitores le produce estrés, pues es tan fácil como que sea ese profesional el que se lleve la foto de su madre a la consulta. Y asunto arreglado.

Así que ya sabes, la próxima vez que te pidan que salgas, tendrán que justificártelo muy bien. Y si no lo hacen, les prestas tu móvil. Y así su mamá puede hacerles el «sana, sana, culito de rana» también.

Foto | Chrystischerrer

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