Que no os separen

Dice Michel Odent que uno de los rituales más comunes, más antiguos y más universales en relación a la maternidad es la separación madre-bebé inmediatamente después del parto. Según el ginecólogo francés todas las culturas tienen o han tenido mitos relacionados con los primeros momentos de vida, desde la prohibición de que la madre mire a los ojos del bebé por temor a que le robe el alma, hasta la típica frase de abuela de que la culpa de que el niño esté amarillo no es de la bilirrubina, sino de los calostros.

Nada más lejos de la realidad, claro. El inicio precoz de la lactancia, el contacto inmediato tras el nacimiento,  favorece lo que en etología se denomina impronta, esto es, el establecimiento primero y primordial del vínculo madre-bebé, que será decisivo en todas las demás fases de la crianza y durante la vida, ya que es la base de las relaciones sociales que ese bebé establecerá posteriormente como niño y más tarde como adulto. Por no hablar de los beneficios del calostro, el oro líquido, esa primera leche transparente amarillenta plagada de anticuerpos que protegerán al bebé de multiples infecciones en sus primeros pasos por el mundo, justo en el momento en que más vulnerable es.

Las consecuencias tanto físicas como psíquicas de la separación de los bebés de sus madres tras el nacimiento se desconocen, es probable que jamás seamos capaces de determinar el alcance de un hecho en apariencia tan poco trancendental como llevarse el niño a pesar nada más nacer, en lugar de dejarlo donde corresponde: piel con piel con su madre. Dice Odent que las sociedades con rituales más estrictos en relación al momento inmediatamente posterior al nacimiento han sido históricamente más guerreras, más violentas, más agresivas.

Pero el inicio precoz de la lactancia no sólo favorece al bebé. Al succionar el pecho se producen en la madre descargas de oxitocina que ayudan en la expulsión de la placenta y contraen el útero, previniendo o disminuyendo el peligro de las hemorragias postparto, una de las principales causas de mortalidad perinatal materna, sobre todo en paises del tercer mundo. Además, para una nueva madre toda ayuda es poca, aunque esta venga en forma de hormonas naturales que activen los comportamientos maternales a nivel inconsciente.

Por todo esto OMS-UNICEF, en su campaña Iniciativa Hospital Amigo de los Niños, en la que se enumeran los “Diez Pasos para una Lactancia Feliz“, recomendaciones a seguir por los hospitales materno-infantiles y sistemas de salud de todo el mundo para favorecer la práctica de la lactancia, incluye entre otras las dos siguientes:

• Ayudar a las madres a iniciar la lactancia en la media hora siguiente al parto
• Facilitar la cohabitación de la madre y el hijo 24 horas al día.

Lamentablemente en España aún hay pocos hospitales de este tipo y la práctica de separar a los recién nacidos de sus madres sigue realizándose a diario, bajo las excusas más peregrinas. “Por protocolo” fue la que recibí yo cuando se llevaron a mi primera hija a una cuna térmica durante dos interminables horas en las que yo no dejaba de llorar y de preguntarme si es que le pasaría algo. Por todo esto el año pasado, la Asociación El Parto es Nuestro inició su propia campaña, Que no os separen, que pretende incentivar el contacto entre el recién nacido y su madre en los primeros momentos tras el parto.

Porque el asunto está lejos de ser una cuestión menor.

Más información en Ser mamás |
La hora siguiente al nacimiento: ¡dejen en paz a la madre! (I). Dr. Michel Odent
La hora siguiente al nacimiento: ¡Dejen en paz a la madre! (II)
La hora siguiente al nacimiento: ¡Dejen en paz a la madre! (y III)

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