Permisos para padres.

permisos paternidad

No creo que haga falta decir que estoy totalmente a favor de los llamados permisos de paternidad, sin embargo no estoy de acuerdo con todo lo que se propone – básicamente desde el sector progre-feminista de la sociedad – como permiso de paternidad.

Cuando nacieron mis hijas nada me hubiera hecho más feliz que poder contar con la ayuda de su padre durante un largo periodo de tiempo. Cuatro días con la mayor que no dieron casi ni para arreglar los papeles, cuando llegué a casa yo era una madre primeriza con 20 grapas en el exterior del abdomen y vete tú a saber cuántos puntos por dentro, las cesáreas son así. Sola. Miedo no, lo siguiente. Con la segunda la cosa no mejoró. Tras un mes y medio ingresada, juntando el entonces flamante permiso de 15 días con las vacaciones, los días por hijo enfermo y los de asuntos propios a Lara le dieron el alta justo el día antes de que mi pareja tuviera que reincorporarse al trabajo. Si con la primera tuve miedo, con la segunda, que llegó a casa con 1 kilo 860 gramos de peso, lo que sentí fue terror.

Afortunadamente yo tengo a mis padres cerca, no sé qué hubiera hecho sin ellos, pero no todo el mundo tiene esas condiciones.

Mantener una lactancia en soledad es complicadísimo, sobre todo si la lactancia no empieza con buen pie, como me ha sucedido a mí en las dos ocasiones. Dar el pecho te consume tanto tiempo como una jornada laboral, por lo menos al principio y sí, cansa, principalmente hasta que te acostumbras a volver a dormir como un bebé (despertándote cada dos horas para comer, de día y de noche). Ocho horas al día dando teta no te dejan tiempo para mucho más, ya no hablamos de encargarte de la casa, sino de el simple hecho de ducharte. Imagino que con biberones será incluso peor, porque encima hay que prepararlos. Y doce o catorce horas a solas con un bebé que con suerte emite algún gorgorito de vez en cuando tampoco es nada bueno para la salud, al menos para la salud mental. No, la maternidad no es fácil en los tiempos que corren, pero el principal problema no son los bebés, sino la soledad.

Yo, que lo he vivido, sé de la importancia de contar con apoyo cuando eres una madre reciente. Todo el que puedas. Si el apoyo es eficiente y proviene del padre de tus hijos mejor que mejor y por otra parte es obvio que el papá también tiene todo el derecho del mundo de disfrutar de su paternidad. Por eso no podré estar nunca en desacuerdo con las asociaciones que reclaman bajas paternales al estado. Pero, como he dicho más arriba, yo, que he sido una madre lactante por voluntad propia, no puedo estar de acuerdo con todo lo que se reclama como permiso de paternidad, sobre todo con lo que se reclama desde el sector progre-feminista de la sociedad.

Las explicaciones las he ido dando ya muchas veces durante la vida de este blog, pero a petición de una mamá en twitter, intentaré hacer un resumen en los siguientes post. Espero que sea útil.

Foto | Spigoo

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