Permisos para padres: ¿Qué quieren los bebés?

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Los que me conocen bien saben que no soy una feminista esencialista. El feminismo esencialista es ese feminismo que asegura que hombres y mujeres somos, por naturaleza (y esto es importante) totalmente distintos en comportamientos, actitudes e incluso aptitudes. El poder de las hormonas aplicado a cosas como la habilidad para la comunicación verbal o las matemáticas pertenece prácticamente al ámbito del pensamiento mágico (o religioso). La ciencia tiene muy difícil demostrar qué características humanas son innatas y cuales son debidas a la cultura, el ser humano es un animal social y su “funcionamiento” en la naturaleza no puede separarse de la influencia de la sociedad. Los que me conocen bien saben que tiendo más a pensar en términos de igualdad dentro de las diferencias, que las diferencias hombre/mujer en la mayor parte de los casos no son biológicamente atribuibles al sexo, sino a la construcción de género que se desarrolla mediante nuestra vida en una sociedad concreta. Los que me conocen muy bien no creen ni que sea feminista. Y de hecho ni siquiera soy demasiado femenina, aunque hablo por los codos las mates se me daban bien.

Pero, ¡ay! llega un día en que te topas con la maternidad. Y aquí está el meollo, porque aunque los adultos seamos diversos, y vivamos la m(p)aternidad cada uno a nuestro aire, los recién nacidos son todos iguales.

Sería precioso que un bebé pudiera hablar. Sobre todo sería muy útil. Pero no lo hacen y por tanto no pueden decirnos qué es lo que quieren, ni siquiera lo que necesitan. Así que no queda más remedio que volver a bajarse de lo políticamente correcto. Por mucho que nos cueste entenderlo, al principio y para un bebé mamá no es igual que papá. El bebé es un mamífero y por lo tanto necesita una madre. En la naturaleza las madres mamíferas crían mientras los padres (que siempre existen) se dedican a “sus labores”, las que sean nos da igual, lo importante es que cada uno ha contribuído durante miles, millones de años a la perpetuación de la especie. También de la especie humana.

La leche materna “se inventó” cuando todavía había dinosaurios, hace 110 millones de años y es una ventaja evolutiva. Los mamíferos pueblan la Tierra actual porque las madres crían a sus cachorros y los padres hacen lo que sea que hagan. No hay más.

No es necesario tirar de estudios científicos para entender esto, pero por si acaso el ser humano, en su afán por diferenciarse y a la vez equipararse con el resto de los seres del planeta, se ha dedicado durante años a darnos respuestas. Desde los miles de estudios que corroboran siempre las ventajas de la lactancia materna o la Teoría del apego de Bowlby, hasta los estudios neurológicos de Nils Bergman, las experiencias con el Método Madre-Canguro, las estadísticas sobre bronquiolitis o ingresos por gastroenteritis y todos los análisis incluyendo algunos estudios de marketing (sí, marketing) que cada día descubren nuevas funciones importantes para el funcionamiento como individuo y como especie de la oxitocina, esa molécula que se produce en grandes concentraciones durante la lactancia y la crianza, la ciencia confirma una y otra vez esta obviedad: el bebé es un mamífero y por tanto necesita una madre. Si puede ser que de teta, mejor. Por lo menos para empezar. Todo lo que se desvíe de esto tendrá un coste.

No dejan de sorprenderme todos esos padres implicados que se empeñan en que la colaboración con la madre pasa por alimentar al bebé. Hay muchísimas cosas que se pueden hacer para vincularse con un hijo (las madres que no han podido dar el pecho lo saben perfectamente) y son imprescindibles. Por ejemplo vincularse aún más con la pareja, apoyarla, estudiar para descargar responsabilidad en caso de que la lactancia fracase, poner lavadoras, hacer la compra…Son millones las cosas que un padre puede hacer para contribuir al mantenimiento de un bebé y que no pasan por separarlo de su madre, su necesidad primaria, antes de tiempo.

Organismos como la Organización Mundial de la Salud, la Academia Americana de Pediatría o la Asociación Española de Pediatría, es decir, todos los organismos oficiales que saben de esto, recomiendan lactancia materna exclusiva hasta los seis meses. Y por tanto las bajas maternales deberían ser como mínimo de seis meses. Después ya se puede seguir hablando, que a nadie le amarga que papi esté en casa mientras tú das teta.

Porque una sociedad progresista es ésa que protege siempre al más vulnerable y en cuestión de permisos de m(p)aternidad, mamá y papá no son más que actores secuendarios. El bebé tiene derechos, el primero de ellos es que sus necesidades naturales se vean satisfechas en la medida de lo posible. Y por supuesto, es el más vulnerable, porque no sabe ni explicar lo que quiere, ni siquiera lo que necesita.

Foto | Storyvillegirl

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3 Comentarios

  1. Sandra 16 octubre 2012

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  2. Silvia 17 octubre 2012

    como siempre muy bueno tu artículo.
    Pero tengo una observación. Dices que papá puede “vincularse aún más con la pareja, apoyarla, estudiar para descargar responsabilidad en caso de que la lactancia fracase, poner lavadoras, hacer la compra…” y todo eso está muy bien. Pero hay hombres que conozco que quieren más, quieren estar con el bebé, vincularse con él. Y también dices que no se necesita la teta para eso, pero creo que podrías especificar, aclarar que papá también puede bañar al bebé, cambiarle los pañales, dormirlo, jugar con él… todas esas cosas significan estar con el bebé y las pueden hacer papá y mamá por igual…

  3. Sara 17 octubre 2012

    Hola.
    Topé con tu blog por casualidad y me parece que todo lo que he leído hasta ahora es interesante, pero en la mayoría de los casos, con matices.

    Hasta ahora no me he atrevido a intervenir, pero en este caso he decidido lanzarme.

    Apoyo por completo la sugerencia de Silvia. Y por supuesto estoy de acuerdo en que el papel del papi no DEBE quedar relegado a poner lavadoras o hacer la compra.

    Supongo que en tu ánimo no estaba el “apartar” la figura paterna del “contacto” con el bebé, pero tal como lo plasmas en el texto suena un poco a darle un papel muy secundario, que (en mi opinión), a pesar de no tener “teta” no sería justo otorgarle. Esto sin contar que el bebé tiene derecho a disfrutar de su papi, tanto como de su mami.

    Gracias por vuestro tiempo.
    Saludos

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